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Soy cura: ¿qué pasa?

21 septiembre 2012

Un saludo, amigos que creéis y amigos que no creéis. A los que van a Misa todos los días y rezan las cuatro partes del Rosario, y a los que no pisan una iglesia desde el bautizo de sus tatarabuelos. Os quiero mucho, a los primeros… y quizás más a los segundos.

Yo me llamo Miguel. Yo soy cura. Un odioso, chupador, hipócrita e intolerante cura que se cree en posesión de la Verdad absoluta. Y encima, lo soy porque me da la santísima gana.

Y para más inri, tengo un pequeño defecto: me gusta decir la verdad. Y lo que creo, lo digo: aquí y donde haga falta. Y si a mano viene, con altavoz y desde un terrado.

Yo defiendo al Papa. Apruebo lo que dice antes de saberlo, porque me da la realísima gana.

Defiendo la familia cristiana. La educación diferenciada. El matrimonio indisoluble. El Camino Neocatecumenal. El Opus Dei. Las monjas de clausura. Los obispos.

Ataco la mentira. La televisión. La estupidez. El preservativo. La unión extramatrimonial. La obsesión por el sexo. El tomar la crisis económica como pretexto para cualquier cosa.

Yo es que soy así. Mi vecino del quinto no me aguanta. Y ya iréis conociéndome más. Porque hoy me apunto a daros la lata. Quienes no tengan cosa mejor en que perder el tiempo pueden darse un paseo de vez en vez por mi blog -o, si se suscriben, les llegará todo al correo-, y quién sabe si no acabarán haciéndose amigos míos, o acaso, acaso, odiándome hasta la muerte. El que no cambiará -os lo digo yo- es mi vecino del quinto.

Me gustaría muchísimo recibir vuestros parabienes, felicitaciones, adhesiones, entusiasmos, dicterios, exabruptos, escupitajos, insultos y vejámenes variopintos. Ni los unos ni los otros conseguiréis moverme de mi sitio. Menos, mi vecino del quinto.

Yo es que soy así.

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¡ATENCIÓN, TRIPULACIÓN! ¡AL HABLA EL COMANDANTE DE ESTE BLOG!

20 septiembre 2012
by
(Imagen no disponible por contingencias técnicas)

——————————————————————– LA REBELIÓN SOMOS NOSOTROS ———–

PRIMERO Y MÁS IMPORTANTE. Aquí, pese a las apariencias, no estamos solo para los católicos. Esto es un blog para otros cristianos, otras religiones, buscadores, alejados, agnósticos, ateos y hasta enemigos de la Iglesia. Después vienen los católicos. Mi amor es para todos, y más amor para quien más me escupa. Y para mayor claridad, pinchad en About.


DESDE JUNIO DE 2014, el blog amplía temática: publicará también sobre lo que se llamará letras, es decir, humanidades. Mucho cuidado: quien quiera solo esa área, ha de ir a Categorías (a la derecha, más bien abajote) y seleccionar Letras. Quien solo quiera el área Espíritu la seleccionará también allí. No seleccionando nada, se muestran todos los artículos.


¿Y qué pasa si me ha gustado?

– PUES QUE ME SUSCRIBO, y entonces recibo los artículos por c. el. Y si algo no me interesa, borrar es tan libre como fácil.

Para ello, dejo mi c. el. en el recuadro de la derecha que lo pide.

– SI ME INTERESA RECIBIR LOS COMENTARIOS a un artículo:

Hago uno (aunque sea una línea) y, antes de confirmarlo, marco la casilla -que queda debajo- de “recibir comentarios siguientes”. Mucha atención a esto: Si hago un comentario y no marco esa casilla, no me llegarán posibles contestaciones. Leer más…

Suplico

20 septiembre 2012

Resultado de imagen de flor

Suplico al simpático personal que se asoma a este jardín en procura afanosa de mis flores odoríferas y de mis frutos opimos: que, cada vez que descubra un documento sonoro que no funciona, me lo haga saber.

El blog es ya muy grande, y yo no puedo saber dónde planté cada una de mis rosas.

POR QUÉ OS DOY ESTE BLOG

19 septiembre 2012

CANCIÓN

(fragmento)

 

Hay que salir al aire,

¡de prisa!

Tocando nuestras flautas,

alzando nuestros soles,

quemando la alegría.

 

Hay que invadir el día,

apresurar el paso,

¡de prisa!,

antes que se nos eche

la noche encima.

 

Hay que salir al aire,

desatar la alegría,

llenar el universo

con nuestras vidas,

decir nuestra palabra

porque tenemos prisa.

 

Y hay muchas cosas nuestras

que acaso no se digan.

   

                     José Hierro, Alegría (1947)

(Publicado en realidad el 14 de diciembre de 2013)

INFORME SOBRE LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

21 noviembre 2017

Resultado de imagen de Presentación de la Virgen

Me alegra poder ayudar, desde mi tribuna, al conocimiento y la veneración de esta fiesta. Hoy la vivimos como una fiesta minúscula, que casi da lo mismo olvidar. Por contra, en otros momentos, se ha vivido con fervor. En Francia, por ejemplo, era el día en el que el ejército renovaba sus compromisos. Hoy, ni siquiera se sabe qué significa eso de la presentación de la Virgen. Vamos a ello…- Miguel


Nos las habemos con una fiesta singular, porque en absoluto aparece en la Escritura. Es por completo hija de la Tradición. Se escogió para celebrarla la fecha en que se dedicó, en 543, el templo de Santa María la Nueva, cerca de Jerusalén.

No hay que confundirla con la Presentación de Jesús. María fue ofrecida al templo de Jerusalén a los 3 años, sea como consagrada que vivía, aprendía y oraba allí, sea para realizar servicios externos. Salió, seguramente, para casarse con San José, cuando tendría en torno a 14 años.

Resultado de imagen de Presentación de la Virgen

Los antiguos breviarios traían en la fiesta este poema:

Los padres de la Virgen Soberana,

en su esterilidad,

alcanzaron del Dios Grande el tesoro

de esta Niña sin par.

Cumplen su voto y al sagrado templo,

de tres años no más,

llevan su prenda, que, agradable hostia,

en él quiere morar.


Cit. por José Antonio Martínez Puche, Ignacio H. de la Mota y Rafael del Olmo, Enciclopedia de la Virgen, Resultado de imagen de Presentación de la VirgenEDIBESA, Madrid 2002, s. v. Presentación de María en el templo, p. 1466

San Pedro Canisio, por su parte, escribió:

La Presentación de la Santísima Virgen fue objeto de gozo inmediato para el Todopoderoso, ya por la piedad de los padres que ofrecían la víctima santa, ya por la generosidad misma de la sagrada Niña.


San Pedro Canisio, cit. ibíd. (sin dar más datos que el autor)

Juan Esquerda Bifet ha acertado a detectar en el tema sus perspectivas más amplias. Me permitirá Don Juan que le copie unos párrafos:

Celebramos el primer momento consciente de María, en el cual se consagró totalmente a Dios para cumplir sus designios salvíficos. La presentación de María, cuando niña, en el templo o para el servicio del templo, es un signo o expresión de esta reResultado de imagen de Presentación de la Virgenalidad interna de María, que es Inmaculada y llena de gracia desde el momento de su concepción. María estrenó su corazón en Dios. Su vida fue un fiat, un magnificat y un stabat permanentes. Así cumplió los designios salvíficos del Padre, asociándose a Cristo Redentor (Mt 12,46ss.). María se consagró a Dios a la luz de su Palabra y de su presencia; así se preparó para la Encarnación del Verbo o venida del Emmanuel, que sería el templo definitivo. María pertenece totalmente a Cristo y, por tanto, a la Iglesia, que es el nuevo templo del Espíritu. En la fidelidad generosa a esta vocación de desposorio, María encontró siempre su gozo y su identidad o razón de ser (Zac 2,10). [Zac 2,10 reza: “Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque voy a venir, y habitaré en medio de ti,” declara el Señor.]

La consagración a Dios, de la que María es modelo y madre, tiene sentido de totalidad: amar con todo el corazón y para siempre. Es el desposorio con Dios según el Cantar de los Cantares y la predicación profética: “mi amado para mí y yo para mi amado” (Cant 2,16); “yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo” (Jer 7,23). Es una donación gozosa, sin cálculos ni tacañerías, y sin esperar otro premio que al mismo Señor. Es una entrega generosa al cumplimiento de la propia misión, según la elección o vocación de Dios. Es nuestro verdadero vasallaje a Cristo Rey.


Juan Esquerda Bifet, La Virgen de nuestro sí, Balmes, Barcelona 1988, 68-69 

Y, más adelante:

[…] Para los llamados a la “vida consagrada”, significa una actitud permanente de pobreza, obediencia y castidad, para consagrarse esponsalmente a Cristo en un campo de caridad. Esta vida es una entrega a Dios, imitando de modo especial la consagración de María. En esta fiesta mariana, existe la costumbre de renovar esa consagración esponsal al Señor.


Ibíd., 69

Imagen relacionada“María estrenó su corazón en Dios”. ¿Puede decirse algo más hermoso para la fiesta de hoy?

Para concluir, os recomiendo una oración muy adecuada a esta fiesta: la tenéis pinchando aquí.

El Fichero-de-Todo-Saber: 21 (20 de noviembre de 2017)

20 noviembre 2017

Sale los lunes.

 

Si sabes tomar sobre ti los dolores ajenos, el Señor tomará el tuyo sobre Sí.


Beato Vladimir Ghika (1873-1954)

 

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«LA OMISIÓN ES TAMBIÉN EL MAYOR PECADO CONTRA LOS POBRES.» EL PAPA FRANCISCO, EN LA I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES.

19 noviembre 2017
by


Tomado de la página de la Santa Sede


Basílica Vaticana
XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, 19 de noviembre de 2017

Tenemos la alegría de partir el pan de la Palabra, y dentro de poco de partir y recibir el Pan Eucarístico, que son alimento para el camino de la vida. Todos lo necesitamos, ninguno está excluido, porque todos somos mendigos de lo esencial, del amor de Dios, que nos da el sentido de la vida y una vida sin fin. Por eso hoy también tendemos la mano hacia Él para recibir sus dones.

La parábola del Evangelio nos habla precisamente de dones. Nos dice que somos destinatarios de los talentos de Dios, «cada cual según su capacidad» (Mt 25,15). En primer lugar, debemos reconocer que tenemos talentos, somos «talentosos» a los ojos de Dios. Por eso nadie puede considerarse inútil, ninguno puede creerse tan pobre que no pueda dar algo a los demás. Hemos sido elegidos y bendecidos por Dios, que desea colmarnos de sus dones, mucho más de lo que un papá o una mamá quieren para sus hijos. Y Dios, para el que ningún hijo puede ser descartado, confía a cada uno una misión.

En efecto, como Padre amoroso y exigente que es, nos hace ser responsables. En la parábola vemos que cada siervo recibe unos talentos para que los multiplique. Pero, mientras los dos primeros realizan la misión, el tercero no hace fructificar los talentos; restituye sólo lo que había recibido: «Tuve miedo —dice—, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo» (v. 25). Este siervo recibe como respuesta palabras duras: «Siervo malo y perezoso» (v. 26). ¿Qué es lo que no le ha gustado al Señor de él? Para decirlo con una palabra que tal vez ya no se usa mucho y, sin embargo, es muy actual, diría: la omisión. Lo que hizo mal fue no haber hecho el bien. Muchas veces nosotros estamos también convencidos de no haber hecho nada malo y así nos contentamos, presumiendo de ser buenos y justos. Pero, de esa manera corremos el riesgo de comportarnos como el siervo malvado: tampoco él hizo nada malo, no destruyó el talento, sino que lo guardó bien bajo tierra. Pero no hacer nada malo no es suficiente, porque Dios no es un revisor que busca billetes sin timbrar, es un Padre que sale a buscar hijos para confiarles sus bienes y sus proyectos (cf. v. 14). Y es triste cuando el Padre del amor no recibe una respuesta de amor generosa de parte de sus hijos, que se limitan a respetar las reglas, a cumplir los mandamientos, como si fueran asalariados en la casa del Padre (cf. Lc 15,17).

El siervo malvado, a pesar del talento recibido del Señor, el cual ama compartir y multiplicar los dones, lo ha custodiado celosamente, se ha conformado con preservarlo. Pero quien se preocupa sólo de conservar, de mantener los tesoros del pasado, no es fiel a Dios. En cambio, la parábola dice que quien añade nuevos talentos, ese es verdaderamente «fiel» (vv. 21.23), porque tiene la misma mentalidad de Dios y no permanece inmóvil: arriesga por amor, se juega la vida por los demás, no acepta el dejarlo todo como está. Sólo una cosa deja de lado: su propio beneficio. Esta es la única omisión justa.

La omisión es también el mayor pecado contra los pobres. Aquí adopta un nombre preciso: indiferencia. Es decir: «No es algo que me concierne, no es mi problema, es culpa de la sociedad». Es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta, es también indignarse ante el mal, pero no hacer nada. Dios, sin embargo, no nos preguntará si nos hemos indignado con razón, sino si hicimos el bien.

Entonces, ¿cómo podemos complacer al Señor de forma concreta? Cuando se quiere agradar a una persona querida, haciéndole un regalo, por ejemplo, es necesario antes de nada conocer sus gustos, para evitar que el don agrade más al que lo hace que al que lo recibe. Cuando queremos ofrecer algo al Señor, encontramos sus gustos en el Evangelio. Justo después del pasaje que hemos escuchado hoy, Él nos dice: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Estos hermanos más pequeños, sus predilectos, son el hambriento y el enfermo, el forastero y el encarcelado, el pobre y el abandonado, el que sufre sin ayuda y el necesitado descartado. Sobre sus rostros podemos imaginar impreso su rostro; sobre sus labios, incluso si están cerrados por el dolor, sus palabras: «Esto es mi cuerpo» (Mt 26,26). En el pobre, Jesús llama a la puerta de nuestro corazón y, sediento, nos pide amor. Cuando vencemos la indiferencia y en el nombre de Jesús nos prodigamos por sus hermanos más pequeños, somos sus amigos buenos y fieles, con los que él ama estar. Dios lo aprecia mucho, aprecia la actitud que hemos escuchado en la primera Lectura, la de la «mujer fuerte» que «abre sus manos al necesitado y tiende sus brazos al pobre» (Pr 31,10.20). Esta es la verdadera fortaleza: no los puños cerrados y los brazos cruzados, sino las manos laboriosas y tendidas hacia los pobres, hacia la carne herida del Señor.

Ahí, en los pobres, se manifiesta la presencia de Jesús, que siendo rico se hizo pobre (cf. 2 Co 8,9). Por eso en ellos, en su debilidad, hay una «fuerza salvadora». Y si a los ojos del mundo tienen poco valor, son ellos los que nos abren el camino hacia el cielo, son «nuestro pasaporte para el paraíso». Es para nosotros un deber evangélico cuidar de ellos, que son nuestra verdadera riqueza, y hacerlo no sólo dando pan, sino también partiendo con ellos el pan de la Palabra, pues son sus destinatarios más naturales. Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales.

Y nos hará bien acercarnos a quien es más pobre que nosotros, tocará nuestra vida. Nos hará bien, nos recordará lo que verdaderamente cuenta: amar a Dios y al prójimo. Sólo esto dura para siempre, todo el resto pasa; por eso, lo que invertimos en amor es lo que permanece, el resto desaparece. Hoy podemos preguntarnos: «¿Qué cuenta para mí en la vida? ¿En qué invierto? ¿En la riqueza que pasa, de la que el mundo nunca está satisfecho, o en la riqueza de Dios, que da la vida eterna?». Esta es la elección que tenemos delante: vivir para tener en esta tierra o dar para ganar el cielo. Porque para el cielo no vale lo que se tiene, sino lo que se da, y «el que acumula tesoro para sí» no se hace «rico para con Dios» (Lc 12,21). No busquemos lo superfluo para nosotros, sino el bien para los demás, y nada de lo que vale nos faltará. Que el Señor, que tiene compasión de nuestra pobreza y nos reviste de sus talentos, nos dé la sabiduría de buscar lo que cuenta y el valor de amar, no con palabras sino con hechos.

El Fichero-de-Todo-Saber: 25 (18 de diciembre de 2017)

18 noviembre 2017

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Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre, al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en Hijo de Dios.

San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 3, 19. Cit. en el Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 460.


Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios.

San Agustín, Sermón 13


El Hijo único de Dios (…) asumió nuestra naturaleza, para, haciéndose hombre, hacer a los hombres dioses.

Santo Tomás de Aquino, opusculum 57 in festo Corporis Christi, 1. Cit. en el Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 460.


 

El Fichero-de-Todo-Saber: 20 (13 de noviembre de 2017)

13 noviembre 2017


Sí, el que pierde la fe porque Gagarín no vio a Dios en su “vuelito” [*], lo que pierde en realidad, no es la fe, sino una superstición. Si se imaginaba a Dios como un Señor sentado en un sillón a cien kilómetros por encima de la tierra, lo que tenía no era fe, sino una simple fábula. Y no es que pierda la fe, porque solo puede perderse lo que se tiene.

¿Y quién sembró en su alma esa visión tan materialista y pequeña de Dios? Este es el gran problema. Porque, para que exista un ateísmo de Sputnik, es necesario que haya precedentemente una “fe de fábula”, una presentación del mundo divino carente de toda seriedad y de toda hondura. ¿Abunda en el mundo esa seudofé que puede convertirse en un seudoateísmo?

Sí, es fácil arrancar una flor o una lechuga. No lo es tanto arrancar de raíz un nogal o un castaño. Y resulta que por el mundo hay demasiados cristianos con raíces de flor o de lechuga y muy pocos con fe profunda, clavada en el alma seriamente con raíces de nogal o castaño.

Tal vez, entonces, no baste enfurecerse contra el ateísmo, no baste siquiera sonreír ante sus flojos argumentos. Tal vez la mayoría de nosotros da por supuesto que todos tenemos fe y nadie se cuida de profundizarla. Y un día viene un Gagarín cualquiera…


[*] Gagarín: primer hombre que viajó al espacio; se decía que había pronunciado las palabras “aquí no veo a ningún Dios”.


José Luis Martín Descalzo, “Ateísmo de Sputnik”, en La Gaceta del Norte (1965) 5


MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

10 noviembre 2017

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
19 de noviembre de 2017

No amemos de palabra, sino con obras

1. «Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1 Jn 3,18). Estas palabras del apóstol Juan expresan un imperativo que ningún cristiano puede ignorar. La seriedad con la que el «discípulo amado» ha transmitido hasta nuestros días el mandamiento de Jesús se hace más intensa debido al contraste que percibe entre las palabras vacías presentes a menudo en nuestros labios y los hechos concretos con los que tenemos que enfrentarnos. El amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres. Por otro lado, el modo de amar del Hijo de Dios lo conocemos bien, y Juan lo recuerda con claridad. Se basa en dos pilares: Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4,10.19); y nos amó dando todo, incluso su propia vida (cf. 1 Jn 3,16). Leer más…

El Fichero-de-Todo-Saber: 19 (6 de noviembre de 2017)

6 noviembre 2017

Sale los lunes.

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Lo que quieren los hombres no es una atención vaga, sino un amor que sea capaz de renovarlos.


E. de Bus de Warnaffe

Leer más…

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