Skip to content

«¡ES QUE VOLVERÉ A COMETER LOS MISMOS PECADOS…!»

15 octubre 2016

Resultado de imagen de cONFESIÓNSomos tierra. Somos débiles. Somos inhumanos. Por eso, caemos siempre, y siempre en lo mismo. En estas condiciones, ¿tiene sentido confesarse, o la cosa no tiene remedio?- Miguel.


EL SACRAMENTO DE LA ALEGRÍA-IX: “¡ES QUE VOLVERÉ A COMETER LOS MISMOS PECADOS…!”


Pinchad aquí para el artículo primero: Lo primero, la definición

Pinchad aquí para el artículo segundo: El pecado que nos escalda

Pinchad aquí para el tercero: Pero… ¡si yo no tengo fe!

Pinchad aquí para el cuarto: Pero.. ¡si yo no tengo pecados!

Para el quinto: El infierno-I, aquí.

Para el sexto: El infierno-II, aquí.

Para el séptimo: El infierno-III, aquí.

Para el octavo, “Yo me confieso con Dios”, aquí. 

Para el noveno, “¡Es que volveré a cometer los mismos pecados…!, aquí.

Para el décimo, “Pero… ¡es que me da muchísima vergûenza!

Para el undécimo: “A vueltas con el dolor de los pecados”


“El comienzo de las obras buenas es la confesión de las obras malas”

(San Agustín, In Iohannis Evangelium tractatus, 12, 13).

Ambientación


Éranse que se eran dos compañeros pero que muy guarros que compartían una oficina de viajes. El uno tenía las manos como muñones, y era… ¡la mugre!, acumulada desde tiempo inmemorial; porque él decía: “A ver si alguien me explica para qué lavarme, si en seguida se ensucia uno otra vez”. El otro no le iba en zaga, no creáis. El otro es que llevaba veinte años sin ducharse, con el mismo argumento -“¡si volvería a ensuciarme otra vez…!”-, que había aprendido de su amigo y que él llevaba todavía más a ultranza. Y el resultado -evidente- es que se habían quedado sin un solo cliente desde muchos años atrás. A veces, algún ignorante del caso abría la puerta, daba un paso hacia adentro y, volviendo grupas, se marchaba a espetaperros e ijadeando como alma que lleva el diablo.

Son muchos los que, parecidamente, dicen aquello de: “¿Qué sentido tendría confesarme, si siempre vuelvo a pecar, y además, en lo mismo?”

La Penitencia no es solamente una esponja


Ciertamente, en la mayoría de los casos, tenemos que confesarnos de los mismos pecados durante mucho tiempo. También es cierto que se puede salir de ese pecado, y mira por dónde, será seguramente gracias a la Penitencia. Porque “la confesión no debe ser solamente una esponja que borra, sino un tónico que robustece” (S. Francisco de Sales). Hay más:


Nuestro Salvador dejó en su Iglesia el Sacramento de la penitencia […]. No permitas jamás, Filotea, que tu corazón persevere caído en la culpa contando con remedio tan a la mano […]. ¿Por qué, pues, hemos de perecer en muerte espiritual con un remedio tan soberano? Confiésate humilde y devotamente cada ocho días […], aunque no sientas en tu alma ningún reproche de pecado mortal; pues por la absolución no recibes solamente el perdón de los pecados veniales que confesares, sino fuerza extraordinaria para evitarlos en el porvenir, más viva luz para conocerlos bien y gracia abundante para reparar las pérdidas ocasionadas por ellos. De esta forma practicarás las virtudes de la humildad, de la obediencia, de la sencillez y de la caridad; y con una sola confesión realizarás más actos de virtud que con ningún otro medio.


 S. Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, II, 19 


¿Quién dijo que la Penitencia solo estaba para perdonar los pecados? Tiene también otros efectos, y uno de ellos, clarísimo, es conferir la gracia para superar -para ir superando- esos pecados. Al que me diga: “¿Para qué confesarme, si volveré a caer en lo mismo?”, yo le contestaré: “¿Y cómo no vas a caer en lo mismo, si no te confiesas?” Yo le diré: “Mira, tú, la vida es como un río: el único modo de no retroceder es avanzar”, y si hablamos de pecados, para avanzar, la barca es la Penitencia.

Un convaleciente sabe que puede recaer, pero justa y exactamente por eso se agarra a su medicina como un náufrago a una tabla, que no la suelta jamás. Los dos guarros de mi principio son más tontos que hechos de encargo: “¿Para qué lavarme, si volveré a ensuciarme…?”

Dios que se olvida del futuro


Mirad lo que decía el Santo Cura de Ars a los penitentes que veía desalentados por el miedo a las recaídas; les decía:


El buen Dios lo sabe todo. Antes incluso de que se lo confeséis, sabe ya que pecaréis nuevamente, y sin embargo os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos!


S. Juan María Vianney, Le curé d’Ars. Sa pensée-Son Coeur. Présentés par l’Abbé Bernard Nodet, éd. Xavier Mappus, Foi Vivante 1966, 130. 


Que de hipócrita, nada


¿Y no seré un hipócrita, si voy a confesar sabiendo que recaeré? Pues mira: más hipócrita es el que no va, que se queda instalado en su pecado, que tú, que luchas por salir y te acoges al remedio que se te ofrece. Tú no eres nada hipócrita.

Entre hacer el propósito y cumplirlo


Por otra parte, hay que saber una cosa que es difícil de enfocar justamente, sin riesgo de dar pie a que alguien entienda las cosas en sentido demasiado laxo, o sea, a lo viva la vida. La Iglesia nos pide el propósito. ¿Habéis encontrado en algún sitio que se nos pida su cumplimiento? No. Lo que ocurre es que un propósito demanda por naturaleza cumplimiento, como un juramento lo demanda también. Y al mismo tiempo, entre el propósito y su cumplimiento puede haber una ciénaga en la cual nuestra debilidad se hunda, puesta por el demonio y por nuestra condición débil para que no cumplamos el propósito. No habremos cumplido el propósito de la enmienda con que fuimos a la Confesión -dedicaré un artículo al tema del propósito-, pero nos habremos confesado -de eso hablo- con el propósito de la enmienda todo lo robusto que fue posible. Está bien por hacer el propósito, mal por no cumplirlo, y quizás se trata de unas cuantas Confesiones más. Pero tú no has faltado a la Confesión.

…una lágrima hay.


Pero hay que cerrar con una lágrima. Da una pena esto… Los sacramentos son, en fin de cuentas, vías para alabar a Dios, para adorarle, para darle gracias, para satisfacer por nuestros pecados. Es cierto que la razón especial de ser de la Penitencia es perdonar los pecados; pero ¿no podríamos acudir verdaderamente arrepentidos, es decir, arrepentidos, en primer lugar, por haber ofendido a Dios, y no solo por estar sucios (aunque también esto se admite como dolor de atrición, evidentemente menor)? ¿Podríamos pensar un poco en el dolor de Dios presente por nuestro pecado conocido, antes que en el hipotético pecado futuro? ¿Podría ser que dejásemos de hacer cábalas con el caeré y el no caeré, y en cambio de eso, nos atreviésemos -no es fácil- a mirar media hora el crucifijo… y dejar que ocurriera lo que ocurriera?

Tratemos, pues, de pensar en las cosas divinas con medidas y categorías divinas. Esto es otro planeta.

Las cosas claras, y el chocolate, espeso


Me parece que conviene ahora dejar claras las conclusiones a las que creo que hemos llegado. A propósito del que en las recaídas futuras ve un motivo para no confesar,

a) la Confesión es antídoto que, si lo tomamos con frecuencia, ha de acabar con el enemigo; y un buen día no recaeremos más. Por lo tanto: ¡no dejéis la medicina por causa de la enfermedad!;

b) la Iglesia nos exige confesar con propósito de la enmienda. El cumplimiento, al mismo tiempo, es connatural con el propósito, y no forma parte de él, luego no es requisito.

c) primero va Dios, y después, todos los demás. Tratemos de recibir los sacramentos según la intención con que Dios los instituyó. Y así, entendamos la Penitencia como la Penitencia es: un acto de amor al Creador, al Redentor, al Santificador. No solo un cepillo para nuestros zapatos.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Encartaciones

Recuperación de la Memoria Histórica de Las Encartaciones

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal en Movimiento y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y EMOCIONES↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

ArsArtis

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: