Skip to content

AYUDAS PARA MEDITAR LOS MISTERIOS DEL ROSARIO-I

7 octubre 2016

Buenas. No ha sido tan fácil. Ayer os prometía -como si nada- la versión completa de estos subsidios, y hoy solo puedo ofrecer la parte correspondiente a los misterios de gozo, y además, un poco pocha.

Por eso digo que esto es provisional; evidentemente, por los quince misterios que faltan; pero también porque, deseablemente, tendría que mejorar lo hecho y sustituir bastantes comentarios por otros mejores. Las cosas del directo, oiga.

Una última cuestión. Se adivinará que este trabajo lo hago con la ilusión de que se difunda cuanto más. Y entonces, aquí, en lugar destacado, os pongo la cosita en la que tenéis que pinchar para descargar los subsidios… El subsidio.


Así que 

PINCHAD AQUÍ:

contemplacion-de-los-misterrios-del-rosario-1


Subsidios para el rezo del Santo Rosario individual o colectivamente

Se ofrece hoy la primera versión de estos subsidios, llamados a crecer en calidad y cantidad. Y, de momento, se ofrecen solamente los misterios de gozo.

En esencia, se trata de empapar nuestros Rosarios de una sabrosa contemplación que nos los haga nutritivos; se trata de rezar, y no de recitar; mejor: se trata de orar, y no de rezar. Se trata de que estos misterios, hondamente sentidos, nos transformen por dentro, se instalen en nuestras vidas, nos hagan felices. Queremos imitar lo que María  hacía de continuo: “guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2,19). Se trata de que pongamos nuestros corazones a latir al unísono con el Corazón de María. Se trata de que seamos santos.

Para lograr tal contemplación, se ofrecen para cada misterio tres versículos o perícopas bíblicos y tres consideraciones de autores diversos, todo para leer, y dejar un silencio, después de enunciar el misterio. Se trata de que se coja cada día una sola cosa para cada misterio: un versículo o una consideración, en el orden que se quiera. Pueden escogerse, por ejemplo, siempre los versículos, por amor a la Sagrada Escritura, pero es de desear que no se haga porque son más breves. Sería lo contrario de lo que este trabajo se propone.

Nota sobre el “Oh Jesús mío”.- La oración que la Virgen pidió que los pastores de Fátima rezaran al acabar cada misterio no es la que se reza habitualmente, tanto en Portugal como en España y probablemente otros lugares. La auténtica dice -exactamente-: “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas”. Sor Lucia declaró que “todas las almas” no eran las del purgatorio, sino las de los pecadores, que eran la preocupación continua de la Virgen.- Así en C. Barthas, La Virgen de Fátima, Rialp, Madrid 31975, 535-538.

Rezar el Santo Rosario

no solo es hacer memoria

del gozo, el dolor, la gloria

de Nazaret al Calvario.

Es el fiel itinerario

de una realidad vivida,

y quedará entretejida,

siguiendo al Cristo gozoso,

crucificado y glorioso,

en el Rosario, la vida.

(Himno litúrgico en la fiesta de nuestra Señora del Rosario)

Misterios de gozo

Primer misterio: la Anunciación a María y la Encarnación de nuestro Señor

1. Aquí vengo, para hacer tu voluntad (Heb 10,7).                   

2. Y el ángel entró donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28).

3. Dijo entonces María: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

1. De Charles Péguy: La Encarnación: la única historia interesante que ha ocurrido jamás.

2. De un monje trapense: Pero Gabriel tiene aún más que decir; María había de oírlo todo de una vez. Un huracán de maravillas: Dios, su Hijo; Ella, la Virgen Madre; el trono de David, para Él; dominaría en la casa de Jacob eternamente; su Reino, la Iglesia, no tendría fin (…). María había engendrado un Reino.- Devocionario del Rosario del Padre Peyton, por un Monje Trapense, Pax, Bilbao 1955, 93.

3. De San Bernardo: María, dice, pensaba qué salutación sería ésta. Sin duda, se reputaba indigna de la salutación del Ángel. Y acaso meditaba dentro de sí misma: ¿De dónde a mí esto, que el Ángel de mi Señor venga a mí? No temas, María; no te admires de que venga el Ángel: que después de él viene otro mayor que él. No te admires del Ángel del Señor: el Señor del Ángel está contigo. ¿Qué mucho que veas a un Ángel, viviendo tú ya angélicamente? ¿Qué mucho que visite el Ángel a una compañera de su vida? ¿Qué mucho que salude a la ciudadana de los Santos y familiar del Señor?- S. Bernardo, Sermo de aquaeductu, en la Natividad de la B. Virgen María: Obras completas-II: Sermones para las fiestas principales de la Virgen Santísima y de los Santos. Sermones varios (ascético-místicos), Barcelona 1925, 134-135.

Fruto del misterio: Te pedimos, oh Dios, por la Encarnación de tu Hijo, imitar a Jesús y a María, que se encontraron en el deseo profundo de cumplir la voluntad de Dios, el Uno haciéndose hombre, la otra dándole acogida en su cuerpo y en toda su vida.

 


Explicación (no se lea en voz alta)

La contemplación de los misterios puede expresar mejor toda su fecundidad si se procura que cada misterio concluya con una oración dirigida a alcanzar los frutos específicos de la meditación del misterio. De este modo, el Rosario puede expresar con mayor eficacia su relación con la vida cristiana. Lo sugiere una bella oración litúrgica, que nos invita a pedir que, meditando los misterios del Rosario, lleguemos a «imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen” (S. Juan Pablo II, carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, 35).


Segundo misterio: la visitación de María a su prima Santa Isabel

1. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo (Sal 23,4).

2. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava (Lc 1,48).

3. Por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes el todopoderoso, cuyo nombre es Santo (Lc 1,48-49).

 

1. De Benedicto XVI: Magnificat: mi alma “engrandece” al Señor, es decir, proclama que el Señor es grande. María desea que Dios sea grande en el mundo (…), en su vida, que esté presente en todos nosotros. No tiene miedo de que Dios sea un ‘competidor’ en nuestra vida, de que (…) pueda quitarnos algo de nuestra libertad (…). Ella sabe que, si Dios es grande, también nosotros somos grandes […]. Precisamente entonces se hace grande con el esplendor de Dios.

            “El hecho de que nuestros primeros padres pensaran lo contrario fue el núcleo del pecado original. (…). Pensaban que debían apartar a Dios a fin de tener espacio para ellos mismos”.- Benedicto XVI, homilía en la solemnidad de la Asunción de 2005.

2. De San Bernardo: Se admiraba Isabel de su venida, y decía: ¿De dónde a mí esto, que la Madre de mi Señor venga a mí? [Lc 1,43]. Pero mucho más debiera haberse admirado de que María se anticipara a lo que más tarde debía decir su Hijo: No vine a ser servido, sino a servir.S. Bernardo, Sermo de aquaeductu, en la Natividad de la B. Virgen María, Obras completas-II: Sermones para las fiestas principales de la Virgen Santísima y de los Santos. Sermones varios (ascético-místicos), Barcelona 1925, 135-136.

3. De S. Juan Pablo II: María ha expresado especialmente su alegría en el cántico del Magnificat… Era el gozo experimentado por la confianza que le demostraba Dios al entregarse a ella en la persona del Hijo unigénito. Ella, llevando en su seno al Verbo encarnado y dándolo al mundo, se convirtió en la depositaria singular de la confianza de Dios hacia el hombre… El gozo que María expresa y canta en el Magnificat es el más grande que ha invadido y transformado el corazón humano; un gozo unido a la gratitud más viva y a la humildad más profunda.- S. Juan Pablo II, 16-II-1980.

 

Fruto del misterio: Te pedimos, oh Dios, por la visitación de María, albergar al mismo tiempo en nuestros pechos la gratitud más viva y la humildad más profunda, a imitación de la Virgen que llevaba la alegría.

Tercer misterio: el nacimiento del Hijo de Dios

1. Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros está el imperio, y lleva por nombre Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre sempitern0, Príncipe de la paz. El imperio será engrandecido, y la paz no tendrá fin (Is 9,5-6).

2. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su hijo unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn 3,16-17).

3. Y cuando ellos se encontraban allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento (Lc 2,6-7).

 

1. De S. Josemaría Escrivá: Eres tan todopoderoso, también en tu misericordia, que, siendo el Señor de los señores y el Rey de los que dominan, te humillas hasta esperar como un pobrecito que se arrima al quicio de nuestra puerta. No aguardamos nosotros; nos esperas Tú constantemente.

            […] Y es posible que –no con la boca, pero con los hechos- hayamos dicho: non est locus in diversorio, no hay posada para Ti en mi corazón.- S. Josemaría Escrivá.

2. De S. Juan Pablo II: No hay imagen más conocida y que hable más sencillamente del misterio del nacimiento del Señor que la de María con Jesús en sus brazos. ¿Acaso no es esta imagen la que despierta en nosotros, ante todo, la confianza? ¿No es esta imagen la que nos permite vivir en el ámbito de los misterios de nuestra fe y, al contemplarlos como divinos, considerarlos al mismo tiempo tan humanos?- S. Juan Pablo II, 1-I-1979.

3. Los Papas nos enseñan a mirar, a través del Rosario, a la sociedad, y en particular sus carencias, lacras, horrores. La alegría que sentimos por el nacimiento de Jesús nos hace mirar, como en un movimiento reflejo, a las madres que son víctimas del mundo del aborto, a sus hijos que no verán la luz, a los que se lucran con tan demoníaca industria.

Fruto del misterio: Te pedimos, Señor, por el nacimiento temporal de tu Hijo, henchirnos de alegría como María y como José, pero también pensar en los niños que mueren antes de nacer y hacer por ellos lo que esté en nuestra mano.

Cuarto misterio: la presentación del Niño en el templo y la purificación de su madre


Explicación (no se lea en voz alta):

Existe mucha confusión con este misterio. Se intenta a continuación aclarar algunos puntos.

Sintetizando el asunto:

A/ – Está claro que María cumplió el rito de la purificación, como que ofrece la ofrenda de los pobres prevista en Lev 12,2-8, citado. Si madre ha habido en el mundo que no necesitara hacerlo, ella misma era, la madre virgen, y lo hizo quizás por obediencia a la Ley.

– Algunas Biblias se equivocan en cuanto a la presentación del Niño. Añaden en nota que María y José pagaron la ofrenda de rescate, dando por supuesto lo que en el texto no viene. En el texto viene para presentarlo al Señor (Lc 2,22), y no aparece ninguna ofrenda. El Dios-hombre, el Redentor, no tenía ningún motivo para devolverse a la tierra después de ser presentado (y hablo en sentido espiritual, porque es evidente que de la tierra no salió). Hay más: Joseph Ratzinger-Benedicto XVI piensa de este modo: La infancia de Jesús (Barcelona, 20124), p. 89.

B/ Por lo que se refiere a la profecía de Simeón, se ha comentado aquí y también aquí, en los apartados Hijo y madre en el centro de la espada y Única espada, por decisión de lo alto (artículos del blog Novena a la Inmaculada en 2014: Día 5.º y María no es el centro, pero está en el centro). Copia extractada (del primero):

Caída y elevación, señal de contradicción, las intenciones de muchos corazones hacen referencia a la aceptación o el rechazo de Jesús y de su salvación. Son actitudes personales y responsables; no es que Dios desee que unos caigan. Expresa un resultado que –lo sabemos por otros datos- no proviene de Dios, sino de los corazones.

De esa manera quedará al descubierto el interior de cada corazón: Jesús es «piedra de escándalo» (otra traducción), y el juicio iba a darlo cada uno, lo damos hoy, nosotros, cada uno, en la aceptación o el rechazo de Jesús. Si se va al infierno, la sentencia se firma con las propias obras. Nunca Dios mandó a nadie al infierno. Es la derrota de Dios.

Haciendo un inciso bien poco frecuente en los Evangelios, Simeón introduce el Corazón de la madre. Me parece evidente la intención de unir cuanto más este Corazón con esa función mesiánica de Jesús que los va a llevar a la Cruz. A los Dos, y en un mismo destino de Redentor y corredentora.

Porque, si Jesús es el Redentor, María es corredentora. Y todo lo que Jesús sufrió en su cuerpo, lo sufrió en su Corazón María. El padecimiento de la mejor de las madres por la muerte atroz del mejor de los hijos no es imaginable. Quedan, así, asociados los destinos salvadores de Jesús y de María, y ella, ya desde este momento –terrible, por cierto- de la profecía de Simeón, sabe que en su futuro acechan desbordantes dolores [1bis].

Ahora ya podemos contemplar el misterio.


1. Cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado  en la Ley del Señor: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor” (Lc 2,22-23).

2. Simeón (…) bendijo a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto al Salvador: luz para iluminación de los gentiles y gloria de tu pueblo, Israel” (Lc 2,25.28-32).

3. Simeón los bendijo y le dijo a María, su madre: “Mira, este ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción -y a tu mima alma la traspasará una espada-, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones” (Lc 2,34-35).

1. De San Alfonso María de Ligorio: El alma de María se volvió, pues, toda fuego y llamas… Cuando Ella llevaba al Niño Jesús en brazos, bien se podía decir que era un fuego llevando a otro fuego.- S. Alfonso María de Ligorio.

2. Del B. Pablo VI: En el resplandor matinal del episodio evangélico [de la presentación de Jesús en el templo], que es como el ofertorio de la gran obra sacrificial y redentora  de la vida de Jesús, María está junto al Hijo, consciente por la profecía de su misión dolorosa, asociada ya anticipadamente a la pasión.- B. Pablo VI, 2-II-1974.

3. De Severino-María Alonso: Es el ofertorio de la gran Misa, de la Eucaristía que va a durar toda la vida de su Hijo y que culminará en la Muerte de Cruz, en el Calvario.

Allí, en el monte Calvario, la Ofrenda de ahora se convertirá en el Sacrificio redentor. Y, también entonces, María estará con su Hijo, de pie junto a la Cruz, “consintiendo amorosamente –como dice el Concilio- en la inmolación de la Víctima que Ella misma había engendrado”.

Pero, ya desde este momento de la presentación, María vivió siempre con el alma atravesada por la espada que le profetizó Simeón.- Severino-María Alonso, Proyecto personal de vida espiritual-Ejercicios espirituales o ejercitación en el espíritu, Madrid, 41997, 303.

 

Fruto del misterio: Te pedimos, Señor, que por el misterio de la presentación del Niño en el templo y la purificación de su Santísima Madre, nos transformes en hostias vivas que, como Jesús, se consagran a ti y a tus asuntos, y como María, lo acompañan y lo ofrecen en ofertorio con sus manos tendidas como bandejas de oro.

Quinto misterio: la pérdida y el hallazgo del Niño en el Templo

1. El celo de tu casa me devora (Jn 2,17; Sl 69(68),10).

2. Para mí, lo mejor es estar junto a Dios (Sl 73(72),28).

3. Al verlo se maravillaron y dijeron: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.” Y él les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron lo que les dijo (Lc 2,48-50).

1. De San Juan Pablo II: “Cuando María y José encontraron al niño Jesús en el templo, después de tres días de angustiosa búsqueda, su Madre no pudo contener este amoroso lamento: “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira con qué angustia te buscábamos tu padre y yo?” (Lc 2,48). Es consolador para nosotros saber que también la Virgen preguntó “por qué” a Jesús en una circunstancia de intenso sufrimiento.

2. De Jean Lafrance: Durante tres días, Jesús estuvo perdido en el Templo de Jerusalén, igual que estuvo tres días amortajado en el interior de la tierra y de los infiernos. Pero su corazón permanece siempre con el Padre [“Yo duermo, pero mi corazón vela”, Cant 5,2] para hacer lo que le place.

María enseñó a Jesús a vivir cada día el abandono alegre en la voluntad del Padre. A su vez, Jesús la invitó a una nueva noche que María no comprende, pero a la que consiente, porque decidió decir siempre “sí” al Padre.- Jean Lafrance, El Rosario (Un camino hacia la oración incesante), Madrid,1992, 81.

3. De un autor anónimo del siglo XIV: María, Virgen prudentísima, después de haber perdido a tu Hijo amado, un día de fiesta, en Jerusalén, lo buscaste por todas partes durante dos días y lo encontraste el tercero en el Templo, entre los doctores.

Te ruego que cuides de mí, tú que encontraste la gracia, para que no pierda a Jesús en medio de las alegrías y los éxitos de este mundo y en las fiestas de este siglo.

Si por negligencia me ocurriera que le pierdo, dígnate ayudarme a buscarl0. Cuando le haya encontrado, enséñame a guardarlo con cuidado. Dame firmeza en el don de la gracia y no volveré a perderle jamás.- Anónimo del siglo XIV.

 

Fruto del misterio: Te pedimos, Señor, que, por la entrega de Jesús a tu plan y por los sufrimientos de María y José al buscarlo y su alegría final al encontrarlo, sepamos poner los llamamientos de Dios por encima de cualquier vínculo de sangre, y lo busquemos afanosamente si alguna vez lo perdemos.

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. 8 octubre 2016 10:48

    Me lo he pasado al libro electrónico y lo acabo de estrenar hoy. ¡Muchísimas gracias!
    Esperaremos las siguientes partes.

    Me gusta

  2. Clara María permalink
    10 octubre 2016 9:49

    ¿Has puesto lo que querías poner en el cuarto misterio, donde dices: “Fruto del misterio: Te pedimos, Señor, que por el misterio de la pérdida y el hallazgo de tu Hijo en el templo…”?

    Me gusta

    • 10 octubre 2016 18:55

      Tú siempre tan aguda: no se te escapa ni una. Desde que te conozco, puedo equivocarme y dormir tranquilo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Encartaciones

Recuperación de la Memoria Histórica de Las Encartaciones

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal en Movimiento y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y EMOCIONES↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

ArsArtis

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: