Skip to content

«PERO… ¡SI YO NO TENGO PECADOS!»

12 junio 2016

Hoy me propongo salir al encuentro misericordioso de tantos queridos hermanos que no se creen pecadores: por si quieren dar abrigo a mi torpe palabra volandera.- Miguel


EL SACRAMENTO DE LA ALEGRÍA-IV: PERO… ¡SI YO NO TENGO PECADOS!


Pinchad aquí para el artículo primero: Lo primero, la definición

Pinchad aquí para el artículo segundo: El pecado que nos escalda

Pinchad aquí para el tercero: Pero… ¡si yo no tengo fe!

Pinchad aquí para el cuarto: Pero.. ¡si yo no tengo pecados!

Para el quinto: El infierno-I, aquí.

Para el sexto: El infierno-II, aquí.

Para el séptimo: El infierno-III, aquí.

Para el octavo, “Yo me confieso con Dios”, aquí. 

Para el noveno, “¡Es que volveré a cometer los mismos pecados…!, aquí.

Para el décimo, “Pero… ¡es que me da muchísima vergûenza!

Para el undécimo: “A vueltas con el dolor de los pecados”

El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado.

Pío XII, 26-X-1946

“No hay nadie en la tierra que no necesite confesarse al menos una vez al mes”

(La Santísima Virgen en Medjugorje).

Quedarse lejos de Dios no es escaparse de su poder, sino únicamente de su amor.

B. John Henry Newman

Negociemos el vocabulario


Pongámonos de acuerdo en el vocabulario. He experimentado a menudo que muchos identifican pecar con pecar gravemente, y, como no tienen conciencia de pecar gravemente, ellos no pecan. “Yo no robo ni mato”. Como no entendamos lo mismo por pecado, no tenemos nada que hacer.

Pues bien, pecar no es solo robar y matar; hay más pecados graves. Y pecar no es solo pecar gravemente; existen los pecados veniales. Hay que estar prevenido contra los pecados -graves o veniales- de omisión, para el examen de conciencia de antes de la Confesión y para la diaria conducta de no cometerlos. Son los pecados más fáciles de cometer y los más difíciles de reconocer, justamente porque consisten en no hacer: en no hacer algo que debimos haber hecho, como defender a una persona, pagar un impuesto o ir a Misa un domingo. “La omisión se hace no haciendo”[1]. “No hacer el bien es un mal muy grande”[2].

El sentido del pecado


He copiado por ahí arriba una frase archifamosa de Pío XII: “El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado”. Y es cosa que ocurre en las personas -como las mujeres que empezaron a ponerse minifaldas- y con las sociedades ocurre -cuando ya nadie dice nada contra las minifaldas, incluidos casi todos los curas-.

Queda solemnemente declarado sobre un bote de mayonesa, hermanos: lo que es pecado es pecado, independientemente de quién lo haga. ¿No nos pasamos la vida quejándonos de las prerrogativas que para robar tienen ciertas clases encumbradas? Pues apliquémonos el cuento, no robemos, ni robemos la honra de otro murmurando, ni.

Teorema de frecuencias


Hay un teorema de frecuencias. De hecho, no lo hay: me lo invento yo ahora, o, mejor, lo publico, porque hace mucho tiempo que lo tengo observado.

Ese reconocimiento de los pecados, nulo en tantas personas, va en función de la frecuencia de la Confesión. A saber: uno podría pensar que una persona que se confiesa una vez al año para cumplir el mandamiento tiene que venir con un buen cesto de pecados; y al que se confiesa cada semana, difícil le será encontrar dos de ellos.

Pues bien, lo que les ocurre es exactamente lo contrario: el que se confiesa semanalmente suele venir con una buena lista, y el otro, con dos, uno o ninguno.

¿Qué demuestra eso? Uno de los efectos de la Confesión frecuente, cual es el conocimiento propio y la humildad, por la gracia y por el examen de conciencia. ¿Que por qué no lo puse en el artículo I, sobre los efectos de la Confesión? Porque ahí había que tratar de la Confesión en general, no de la Confesión frecuente (aunque lo general debería ser la Confesión frecuente…).

Y la Biblia ¿qué opina?


Pues yo recuerdo tres pasajes memorables de la Biblia. Helos aquí:

Pues mira que voy a poner pleito contra ti porque dijiste: “No he pecado”.


Jer 2,35

¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta.


Sal 19(18),13

Es precioso concluir con este verso la Confesión. El salmista reconoce que no puede traer a la memoria todas sus culpas, pero confía en que la memoria de Dios conserva todo. (“Anota en tu libro mi vida errante, recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío”, Sal 56,9). No tengo a mano el texto, pero con este versículo San Juan Pablo II argumentaba que no siempre la ignorancia exonera de la culpa; porque -decía-, si bien es cierto que tenemos el derecho y el deber de obrar en conciencia, sin embargo tenemos una obligación mayor de buscar la verdad moral, religiosa, etc. Así debe de ser, si los pecados que no conocemos necesitan -dice el salmo- absolución.

Benedicto XVI, en el fondo, comenta el versículo en el mismo sentido[3].

Actualización a 3 de febrero de 2017: un pasaje de San Pablo que se me había escapado:

Poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. Ni siquiera yo mismo me juzgo. Pues aunque en nada me remuerde la conciencia, no por eso quedo justificado. Quien me juzga es el Señor. Por tanto, no juzguéis nada entes de tiempo, hasta que venga el Señor.


1 Cor 4,3-5

El tercer pasaje es el más expreso:

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”


1 Jn, 8-10

Yo doy el pésame a quien no tenga pecado, porque se ha perdido a Aquel (Jesús) que “no ha venido a buscar a los justos, sino a los pecadores” (Lc 5,32). Pero no. Si creemos en la Biblia, y la Biblia nos dice que tenemos pecados, los tenemos… y no hay más que hablar, porque está hablando la Biblia.

Un comentario de Benedicto XVI, aunque no aluda solo a este pasaje de San Juan:

La necesidad humana de reconocer y afrontar el pecado de hecho no desaparece jamás, por mucho que una  persona, como el hermano mayor [de la parábola del hijo pródigo] pueda racionalizar lo contrario. Como nos dice san Juan:  “Si decimos:  ‘No tenemos pecado’, nos engañamos” (1 Jn 1, 8). Es parte integrante de la verdad sobre la persona humana. Cuando se olvidan la necesidad de buscar el perdón y la disposición a perdonar, en su lugar surge una inquietante cultura de reproches y altercados[4].


Benedicto XVI, discurso a los obispos canadienses, 9/10/2006.

Un fariseo, un publicano…


Es que, de hecho, a mí me parece que, si alguien no tuviera pecado, debiera ser expulsado del templo, de la Santa Misa, de todos los sacramentos. Todos ellos se han hecho para auxiliar a los pecadores. Yo creo que las personas que consideran que no tienen pecado -¡cuánto le duelen a mi Jesús!-, si van a Misa, deberían adquirir la difícil costumbre de tener la boca cerrada cuando se rezan oraciones en que el hombre se presupone a sí mismo pecador: y probablemente son casi todas.

El sacramento de los reconciliados


De siempre la Iglesia ha enseñado que comulgar en pecado grave es un sacrilegio atroz. Benedicto XVI nos recordaba que la Comunión no es el sacramento de la reconciliación, sino el sacramento de los reconciliados (podéis ver esto). Y llamaba la atención sobre ese automatismo, totalmente erróneo, establecido entre asistir a la Misa y comulgar. No hay tal: quien está en pecado grave debe ir a Misa (porque no quiere cometer otro más), pero no debe comulgar.

Y añade el Papa hoy emérito:

¡El Amor no es amado!

Los fieles se encuentran inmersos en una cultura que tiende a borrar el sentido del pecado, favoreciendo una actitud superficial que lleva a olvidar la necesidad de estar en gracia de Dios para acercarse dignamente a la Comunión sacramental. En realidad, perder la conciencia de pecado comporta siempre también una cierta superficialidad en la forma de comprender el amor mismo de Dios.


Benedicto XVI, exhortación apostólica Sacramentum caritatis, 20.

Envío


No apenéis a Jesús. Él se inventó la Penitencia para daros la mano y levantaros, y os inventáis pretextos y huís en desbandada de la Cruz. “¡El Amor no es amado!”, decía entre gemidos San Francisco de Asís.


[1] Mauricio Rufino, Vademécum de ejemplos predicables, Herder, Barcelona 1962, 2084.

[2] Rousseau.

[3] ”’¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta’, ruega el salmista (Sal 19 (18),13). No reconocer la culpa, la ilusión de inocencia, no me justifica ni me salva, porque la ofuscación de la conciencia, la incapacidad de reconocer en mí el mal en cuanto tal, es culpa mía. Si Dios no existe, entonces quizás tengo que refugiarme en estas mentiras, porque no hay nadie que pueda perdonarme.


Benedicto XVI, enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n.º 33 

[4] Y sigue:

El compromiso por la verdad abre el camino a la reconciliación permanente a través del proceso curativo que implica pedir perdón y perdonar, dos elementos indispensables para la paz. De este modo, nuestra memoria se purifica, nuestro corazón se serena, y nuestro futuro se llena de una esperanza bien fundada en la paz que brota de la verdad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Encartaciones

Recuperación de la Memoria Histórica de Las Encartaciones

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal en Movimiento y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y EMOCIONES↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

ArsArtis

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: