Skip to content

LO PRIMERO, LA DEFINICIÓN

16 abril 2016

Ya me dolía el cuerpo, la verdad, porque llevaba -van a ser- tres años de blog sin haber redactado un solo artículo sobre el sacramento de la Penitencia. Y eso que soy forofo de la tal. Pues, señores míos, un gran amigo me ha reconvenido por ello, y no ha pasado una semana, que enmendándome estoy.- Miguel

EL SACRAMENTO DE LA ALEGRÍA-I

 

Pinchad aquí para el artículo primero: Lo primero, la definición

Pinchad aquí para el artículo segundo: El pecado que nos escalda

Pinchad aquí para el tercero: Pero… ¡si yo no tengo fe!

Pinchad aquí para el cuarto: Pero.. ¡si yo no tengo pecados!

Para el quinto: El infierno-I, aquí.

Para el sexto: El infierno-II, aquí.

Para el séptimo: El infierno-III, aquí.

Para el octavo, “Yo me confieso con Dios”, aquí. 

Para el noveno, “¡Es que volveré a cometer los mismos pecados…!, aquí.

Para el décimo, “Pero… ¡es que me da muchísima vergûenza!

Para el undécimo: “A vueltas con el dolor de los pecados”

         Y ciertamente, Señor, a cuyos ojos está siempre desnudo el abismo de la conciencia humana, ¿qué podría haber oculto en mí, aunque yo no quisiera confesártelo? Lo que haría sería esconderte a ti de mí, no a mí de ti.- S. Agustín, Confesiones.

¿Dónde me esconderé de Dios? ¿Dónde te esconderás, hermano? En su misma misericordia. Nadie puede huir de Dios más que refugiándose en su misericordia.- S. Agustín, Sermón 351.

Estamos en el Año de la Misericordia, y es un año tan rico de facetas, que no puedo abarcarlas todas; pues bien: si quiero elegir la mejor, elijo la Penitencia. Primero, lo más divino: los sacrament0s; luego todo lo demás. Aunque habrá más que estos artículos sobre la Penitencia que echan hoy a rodar…, pero no puedo mostrar a vuesas mentecateces todas las cartas de mi baraja. Y hoy he de dedicarme a explicar, por el extremo final, qué es este sacramento; en efecto, así como un cuchillo no se define más que diciendo “para cortar”, yo he de decir aquí los efectos de la Penitencia en el alma del que se confiesa… y en muchos millones más. Tomo por fuente el Catecismo de la Iglesia Católica, núms. 1468-1470

Uno. La Penitencia nos devuelve a la gracia de Dios y nos une en amistad con Él. El resultado es la paz y la tranquilidad de la conciencia, de las que resulta un profundo regocijo espiritual. Hablamos, sí, de una verdadera resurrección espiritual, de un restablecimiento en la dignidad de hijos de Dios, con la recuperación de los bienes correspondientes a esa incalculable dignidad, el más precioso de los cuales es la amistad con Dios.

Dos. Un cristiano nunca es él solo… Somos el cuerpo místico de Cristo, es decir, el admirable organismo sobrenatural que vive por la gracia que desciende de Cristo: Él es la Cabeza, nosotros los miembros; “si un miembro está enfermo, todos los miembros padecen con él” (1 Cor 12,26). Y un miembro en pecado es un miembro enfermo; si sus pecados son leves, es un enfermo de comer sopa, pero si sus pecados son graves, tiene el alma muerta porque expulsó a Dios de ella, y con un alma muerta, lo que corresponde es la muerte eterna.

Pero a donde quería venir es a esto: al enfermar voluntariamente por el pecado, el cristiano hiere al Cuerpo místico, la Iglesia. Pues bien, otro efecto de la Penitencia es: si el pecado era grave -y por tanto había roto la comunión de ese miembro con la Iglesia-, la Penitencia restaura su unidad por todo lo alto; y si se trataba de pecados leves -y por tanto la comunión había sido dañada, pero sin desaparecer-, la Penitencia repara la dignidad.

De este modo, la Confesión no beneficia solo al penitente: sus efectos recaen también sobre todo el Cuerpo: y si te confiesas tú, ganamos tú y yo.

Tres. Hay más: por ser un organismo espiritual, los cristianos vivimos en la comunión de los santos: todos los bienes espirituales, los tenemos en común, y muchas veces, los materiales también (por ejemplo, órdenes religiosas, etc.)[1]. El que se reconcilia con la Iglesia, se sumerge de nuevo en ese océano de riquezas espirituales; y aun no solo las riquezas de los cristianos en vida: también las de aquellos que gozan del Señor.

Estos son los efectos del sacramento de la Reconciliación. Pero, como resultado de ellos, debemos contar todavía que acontecen otras varias reconciliaciones, como nos enseñó San Juan Pablo II:


El fruto más precioso […] en el Sacramento de la Penitencia consiste en la reconciliación con Dios […]. Pero hay que añadir que tal reconciliación con Dios tiene como consecuencia, por así decir, otras […]. El penitente perdonado se reconcilia consigo mismo en el fondo más íntimo de su propio ser, en el que recupera la propia verdad interior; se reconcilia con los hermanos, agredidos y lesionados por él de algún modo; se reconcilia con la Iglesia, se reconcilia con toda la creación […].

Cada confesonario es un lugar privilegiado y bendito desde el cual, canceladas las divisiones, nace nuevo e incontaminado un hombre reconciliado, un mundo reconciliado.- (Cfr. Sl 51 (50), 14).


S. Juan Pablo II, Reconciliatio et paenitentia, 31.

Maravillaos, por último, de la maravilla que es el hecho de que, en la Confesión, anticipemos en cierta manera el juicio particular al que hemos de ser sometidos cuando muramos. Solo en esta vida, y ni un instante después de la muerte, tenemos ocasión de elegir entre el bien y el mal y entre la vida y la muerte, y solo por medio de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta. “Convirtiéndose a Cristo por la penitencia y la fe, el pecador pasa de la muerte a la vida y ‘no viene a juicio, sino que de la muerte pasa a la vida’ (Jn 5,24)” (cfr. Catecismo, 1470).

Amistad con Dios, dignidad de hijos de Dios, paz, tranquilidad, regocijo, resurrección espiritual, comunión con la Iglesia, retorno a la posesión del tesoro multisecular de millonadas de cristianos, reconciliación con uno mismo, recuperación de la propia verdad interior, reconciliación con los hermanos, reconciliación con la creación… ¡No es moco de pavo, señorías!


[1] En el siguiente versículo, podemos ver reflejado en la primera parte el primer aspecto, y en la segunda, el segundo: “En el grupo de los creyentes, todos pensaban y sentían lo mismo; lo poseían todo en común, y nadie consideraba como propio nada de lo que tenía” (Hch 4,32).

Anuncios
15 comentarios leave one →
  1. Pelayo 2 permalink
    17 abril 2016 17:34

    Me parece muy interesante todo lo que escribe, pero como viejo que soy y educado en la FE DE SIEMPRE, CON CONVICCIONES DE SIEMPRE, le hago un pregunta: antes del Vaticano II, ¿no hubo papas ni doctores de la Iglesia infinitamente más dignos de ser citados en los escritos de los sacerdotes de HOY?

    Como verá, soy un ingenuo nacido hace 88 años y llevo medio siglo sin entender la COBARDÍA DE LOS DEFENSORES DE LA FE… O, PEOR AÚN, SU BORREGUISMO ANTE EL MODERNISMO IMPUESTO EN LA IGLESIA A PESAR DE LOS ESFUERZOS DE LEÓN XIII y sobre todo de San Pío X por impedir lo que ha llegado… Pero espero morir en la FE QUE APRENDÍ, aunque hoy la Iglesia parezca una gallina descabezada que no sabe adónde va…

    Me gusta

    • 18 abril 2016 20:02

      De esos autores que usted dice, yo he citado 3, y uno de ellos (S. Agustín), dos veces. Los otros son el Catecismo y San Juan Pablo II. ¿De veras he de sentirme culpable? Y si no hubiera citado a nadie, pero hiciese bien a las almas, ¿qué le parece? Porque, no sé si lo sabe, hasta el Código de Derecho Canónico (que me dice que le pida perdón a usted por ser de 1983), después de 1751 disposiciones, acaba (en el canon 1752) relativizándolas todas en cierto modo al terminar con estas palabras: “…y teniendo en cuenta la salvación de las almas, que debe ser siempre la ley suprema en la Iglesia”. Es una de tantas cosas que lo hacen a uno sentirse orgulloso de pertenecer a esta Iglesia, y allá se vayan a freír espárragos, como tengamos salvación de almas, los autores todos que en el mundo han sido, así anteriores como posteriores al Concilio.

      Decía José María Pemán algo así como que hay una curiosa forma de ser joven, que es ser joven “de la juventud de uno”. Entonces tenemos la juventud no joven de los rechazos, los malos humores y las quejas.

      Decía San José María Escrivá que lo que hay que hacer es construir, y que esa es la labor que requiere maestros; mientras que cualquiera es bueno para tomar la piqueta y emprender la destrucción de una catedral.

      Y, en cualquier caso, aquí se habla de la Confesión, y dejemos ya las cuestiones de los autores o cualesquiera otra cuestiones adjetivas.

      Le gusta a 1 persona

      • 18 abril 2016 21:47

        Perdón. Me falta apostillar el resto. Como su primera parte es un par de insultos, y existen Is 53,7 y 1 Pe 2,23, ni palabra.

        En cuanto a la segunda, tengo que decirle que, si anhela morir en la fe que aprendió, no solo usted es contrario a la ley que en todos los humanos impone que se produzca el cambio, sino que existe en la Iglesia una cosa llamada la tradición, y esta señora no está solo en los padres y doctores: esa tradición se está haciendo ahora, y estamos haciéndola nosotros. La tradición no se detuvo en San Pío X, y corre usted un grave peligro si desdeña la tradición posterior, ya que en ella sigue resonando (hasta hoy) la voz del Espíritu Santo. “No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios” (Ef 4,30).

        Por último: creo que hay parte de verdad en lo de la gallina descabezada. Le pregunto: usted ¿qué hace para contribuir a la solución? ¿Qué hizo cuando era más joven y más capaz?

        “Más vale encender una luz que maldecir de la oscuridad”. Y, sobre todo, “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”. La Iglesia es aquella cosa que todo el mundo, de la tendencia que sea, de dentro o de fuera, tiene, al parecer, derecho de criticarla -excepto que la crítica sea positiva-, pero el arreglo de cuyo problema parece corresponder siempre al de la silla de al lado, o, para otros, a los odiosos curas, que para eso ejercen su consabida pederastia.

        Corre peligro…

        Le gusta a 1 persona

  2. 19 abril 2016 9:41

    Esperamos los siguientes artículos sobre la Confesión, que seguro que van a hacernos mucho bien.

    Y yo sigo haciendo publicidad…

    También estamos dando catequesis sobre las Constituciones del Vaticano II los martes por la noche, a las 22 horas (de España); hoy mismo.

    Me gustan porque me entero de muchas cosas y de las razones de los cambios que se hicieron.

    Por internet y gratis, así que no hay excusa para que estemos bien informados:

    http://www.evangelizaciondigital.org/español/encuentros-on-line/c-vaticano-ii/

    Me gusta

  3. Miguel permalink
    18 julio 2016 17:33

    Gracias, padre; impecable artículo que mueve a uno hacia Dios.

    Me gusta

Trackbacks

  1. EL PECADO QUE NOS ESCALDA | soycurayhablodejesucristo
  2. PERO… ¡SI YO NO TENGO FE! | soycurayhablodejesucristo
  3. PERO… ¡SI YO NO TENGO PECADOS! | soycurayhablodejesucristo
  4. EL INFIERNO-I | soycurayhablodejesucristo
  5. EL INFIERNO-II | soycurayhablodejesucristo
  6. EL INFIERNO-III | soycurayhablodejesucristo
  7. «YO ME CONFIESO CON DIOS» | soycurayhablodejesucristo
  8. «¡ES QUE VOLVERÉ A COMETER LOS MISMOS PECADOS…!» | soycurayhablodejesucristo
  9. «PERO… ¡ES QUE ME DA MUCHÍSIMA VERGÜENZA!» | soycurayhablodejesucristo
  10. A VUELTAS CON EL DOLOR DE LOS PECADOS | soycurayhablodejesucristo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Balmaseda

Recuperación de la Memoria Histórica de Balmaseda

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

Página de Miguel Vega Manrique

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: