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ALÁ NO PARECE TAN GRANDE. LA GRAVÍSIMA AMENAZA MUSULMANA

16 noviembre 2015

“¡Alá es grande!” Pues qué pequeño lo dejáis. ¿Pretendéis que creamos “en él” “así”? Está reciente sobre nuestras mesas el periódico abierto por la página que nos noticia la muerte de ciento veinte personas -ya deben de ser más- por atentados en París.- Miguel, Geert Wilders 


Miguel

El respeto, para quien lo merezca. Tenemos derecho a denigrar eso que se llama una religión, incluso si lo es. Porque uno de los primeros criterios para valorar una religión es el trato que dispensa al hombre. Y Jesucristo es Dios que se hace esclavo para morir en una Cruz por los hombres; su religión, el amor a Dios y el amor a los hombres. En cambio, estos sectarios de la religión de la metralleta y del profeta sanguinario fabrican su propio desprecio.

No se argumente que son una minoría: son una minoría que hace sospechosa a toda la mayoría que en sus barrios está. Y puesto que demuestran que la convivencia es imposible, vayan tomando el portante. Nosotros estábamos primero.

En el discurso que os ofrezco, veréis alguna idea (aquí se evidencia que es un hecho) que yo creo que escribí en el blog anteriormente. Los musulmanes vienen a Europa a buscar trabajo (mientras ha habido trabajo), pero creo que sus dirigentes tienen otra concepción, y orientan la venida. Parece ser que algún dirigente dijo una vez: “Vamos a reconquistar Al-Ándalus (España) empleando como única arma la vagina de la mujer”.

Es la invasión por la demografía. Mientras los petimetres de los españoles (somos un pueblo en decadencia) estamos teniendo 1,3, ó 1,8, ó 2,2 hijos de media, las musulmanas (madres de un pueblo fuerte) tienen uno por año. Y entonces acaba ocurriendo lo que tenía que ocurrir: hace cierto tiempo, cierto obispo español oyó hablar de una profesora que había escrito a los padres para que no pidiesen la clase de religión. Y le dijo: “Monseñor, si yo pongo la asignatura de religión, van a apuntarse ochenta a religión musulmana y tres a religión católica”. La invasión demográfica.

Pero esto y mucho más veréis en el discurso que el 14 de noviembre de 2010 pronunció Geert Wilders, holandés, en Nueva York, al presentar una Alianza de Patriotas y anunciar la Conferencia para Enfrentar la Yihad en Jerusalén. Por supuesto, no estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero quizá ello no me legitima para emplear la tijera. Este es el discurso, y los titulillos son de mi mano:

No todo anda bien en el Viejo Mundo. Existe un tremendo peligro acechando. Dentro de una generación o dos, EE. UU. se habrá de preguntar: ¿Quien perdió Europa? Es muy posible que ya estemos transitando las últimas etapas de la Islamización de Europa.- Geert Wilders

Una amenaza


Estimados amigos. Les agradezco mucho el haberme invitado. He venido a EE. UU. con una misión. No todo anda bien en el Viejo Mundo. Existe un tremendo peligro acechando. Y es muy difícil ser optimista. Es muy posible que ya estemos transitando las últimas etapas de la islamización de Europa.

Esto ya no es solamente un peligro claro y actual para el futuro de Europa en sí, sino además una amenaza a América y a la mera supervivencia de todo el mundo occidental. Estados Unidos es el último bastión de la civilización occidental que se enfrenta a una Europa islámica.

En primer lugar, les describiré la situación en tierras de Europa misma. Y luego, les diré algunas cosas sobre el Islam. Y para cerrar les contaré una reunión realizada en Jerusalén.

“Nosotros reinamos”


La Europa que ustedes conocen está cambiando. Probablemente, ustedes ya hayan visto los hitos. Pero en todas estas ciudades, a veces, a apenas unas pocas manzanas del destino que llevan ustedes como turistas, existe otro mundo. Es el mundo de la sociedad paralela que ha creado la migración masiva musulmana.

A través de toda Europa está surgiendo una nueva realidad: barrios enteros de musulmanes donde poquísimos personas nativas residen o siquiera son vistas. Y en el caso de serlo o estarlo, muy posiblemente se arrepientan. Esto se aplica también a la policía.

Es el mundo de las cabezas envueltas en pañuelos, donde las mujeres caminan enfundadas en carpas que deforman sus figuras, empujando cochecitos de bebés y llevando otros niños de la mano, sus esposos, o, si ustedes prefieren, “sus amos”, caminan por delante a unos tres pasos de distancia. Hay mezquitas en prácticamente cada esquina. Los negocios muestran carteles escritos en letras que no puedo leer. Por ningún lado podrán ver que se esté desarrollando alguna actividad económica. Estos son los guetos musulmanes controlados por fanáticos religiosos.

Estos son los barrios musulmanes, y están surgiendo en todas las ciudades de Europa como si fuesen hongos. Estos son los bloques de edificios construidos de tal forma que puedan ser territorialmente controlados en grandes porciones de Europa, calle por calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad.

A través de toda Europa, hay ahora miles de mezquitas. Cuentan con congregaciones mucho más grandes de las que tienen otras iglesias. Y en cada ciudad europea ya existen planos para la construcción de “súper-mezquitas” que no harán sino convertir en pigmeos a todas las otras iglesias de la región. No cabe duda, el mensaje es: “Nosotros reinamos”.

Muchas ciudades Europeas ya tienen una cuarta parte de su población que es musulmana; tomen como ejemplo a Ámsterdam, Marsella y Malmo en Suecia. En muchas ciudades, la mayoría de la población menor de 18 años es musulmana. París está ahora rodeada por un anillo de barrios musulmanes. El nombre más común que se escucha llamar entre los niños en muchas ciudades es Mohamed.

En algunas de las escuelas primarias de Ámsterdam, ya ni se mencionan las granjas, porque de hacerlo, se estaría mencionando al cerdo, y eso sería un insulto para los musulmanes. Muchas de las escuelas estatales en Bélgica y Dinamarca sirven solamente alimentos halal a sus alumnos.

En la Ámsterdam que alguna vez era tolerante, ahora a los homosexuales se los castiga corporalmente, por parte de los musulmanes exclusivamente. Las mujeres que no son musulmanas deben escuchar que se las llame “putas, putas”. Las antenas de satélite no apuntan hacia las estaciones de televisión, sino hacia las estaciones del país de origen.

En Francia, a los maestros de escuela se les recomienda no presentar autores que se puedan considerar ofensivos para los musulmanes, incluyendo a Voltaire y Diderot; y lo mismo está sucediendo cada vez con más fuerza respecto de Darwin. La historia del holocausto ya no se puede enseñar, porque los musulmanes se ofenden.

En Inglaterra, los tribunales según la sharia o ley msulmana han pasado a ser parte oficial del sistema legal británico. Muchos barrios de Francia son ahora áreas por donde ninguna mujer puede caminar sin cubrirse la cabeza. La semana pasada, un hombre casi muere tras haber recibido una feroz paliza por parte de musulmanes en Bruselas, porque lo vieron beber durante el Ramadán.

Muchos judíos están huyendo de Francia, en cantidades verdaderamente de récord, escapando de la peor oleada de antisemitismo jamás vista desde la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es muy frecuente oír hablar francés en las calles de Tel Aviv y Netanya, Israel. Les aseguro que podría seguir relatando historias como estas durante horas y horas. Historias sobre la islamización.

Un total de 54 millones de musulmanes vive ahora en Europa. La Universidad de San Diego ha calculado recientemente que no menos del 25 % de la población europea será musulmana dentro de 12 años. Y Bernard Lewis pronostica que habrá una mayoría musulmana para cuando finalice este siglo.

Pero estas son nada más que cifras. Y las cifras no serían una amenaza si los migrantes musulmanes mostrasen que estarían dispuestos a integrarse adecuadamente con la sociedad que los acoge. Pero apenas si dan muestras de desear tal cosa.

El Centro de Investigaciones Religiosas informó de que la mitad de los musulmanes franceses consideran que su lealtad para con el Islam es mucho más importante que su lealtad para con Francia. Un tercio de los franceses musulmanes no rechazan los ataques suicidas.

El Centro Británico por la Cohesión Social informó de que un tercio de los estudiantes británicos musulmanes está a favor de la instauración del califato a escala mundial. Los musulmanes exigen lo que ellos llaman respeto. Y así es como nosotros les damos nuestro respeto: tenemos fiestas nacionales musulmanas aprobadas que ya vienen observándose en nuestro propio país.

El fiscal general de nuestro país, que es una democracia cristiana, está dispuesto a aceptar la sharia en los Países Bajos si se constata que hay una mayoría musulmana. Ya tenemos miembros del gabinete nacional que poseen pasaportes de Marruecos y Turquía.

Las exigencias musulmanas están siendo apoyadas por comportamientos ilegales, que van desde delitos menores y violencia indiscriminada, como por ejemplo la que se aplica contra los conductores de ambulancias y de ómnibus, hasta huelgas y protestas menores.

En París se han registrados hechos de este tipo en los suburbios de menores ingresos, llamados banlieus. Personalmente, yo me refiero a estos actores denominándolos colonizadores, porque eso es lo que son. No vienen para integrarse en nuestra sociedad; vienen para que nuestra sociedad se integre en su Dar-al-Islam. Por lo tanto, solo pueden ser calificados como colonizadores.

Mucha de esta violencia callejera que les relato está dirigida casi exclusivamente contra los no musulmanes, y el objeto es forzar a que mucha gente abandone sus barrios, sus ciudades, sus países. Es más, los musulmanes están dispuestos a todo, como para que nadie los ignore.

Quién es Mahoma


Lo segundo que ustedes deben conocer es la importancia que tiene el profeta Mahoma. Su comportamiento es un claro ejemplo para todos los musulmanes, y en modo alguno podrá ser criticado. Ahora bien, si Mahoma hubiese sido un hombre de paz, digamos como Gandhi y la Madre Teresa –ambos aunados—no existiría ningún problema.

Pero resulta ser que Mahoma fue un jefe guerrero, asesino de masas, pedófilo, que tuvo muchas esposas, todo al mismo tiempo. La tradición islámica nos relata cómo peleaba en las batallas, de qué manera asesinaba a sus enemigos o ejecutaba a sus prisioneros de guerra.

Fue Mahoma en persona quien ejecutó a la tribu judía de Banu Qurayza. Su pensamiento es que: si es bueno para el Islam, está todo bien. Y si es malo para el Islam, está todo mal.

Qué es el Islam


No se dejen engañar con eso de que el Islam es una religión. Seguro que tienen un Dios, y también un después-de, y 72 vírgenes. Pero, en su esencia, el islamismo es una ideología política.

Es un sistema que fija reglas detalladas para la sociedad y la vida de cada individuo. El Islamismo pretende dictar leyes en relación con todos los aspectos de nuestras vidas. Islamismo significa sumisión total.

El Islamismo no es compatible con la libertad y la democracia, porque su meta es solamente la sharia. Si ustedes quieren comparar el islamismo con cualquier cosa, compárenlo con el comunismo o el nacional-socialismo, que son todas ideologías totalitarias.

Ahora ya saben ustedes por qué Winston Churchill, cuando hablaba del Islam, se refería a ellos como “la fuerza más retrógrada en todo el mundo”, y por qué comparaba el famoso libro Mein Kampf con el Corán. El público en general ha aceptado de buen grado la narrativa palestina, y ve a Israel como el agresor. Yo personalmente he vivido en este país y lo he visitado docenas de veces. Apoyo a Israel.

Yo apoyo a Israel


En primer lugar, porque representa la tierra-madre de los judíos tras dos mil años de exilio hasta (e incluyendo) Auschwitz, en segundo lugar, porque es una democracia, y en tercer lugar, porque Israel constituye nuestra primera línea de defensa.

Resultado de imagen de israel banderaEste pequeño país situado sobre una defectuosa línea divisoria de la yihad, frustra el avance territorial del Islam. Israel está encarando las líneas de avance de la yihad, como Kashmir, Kosovo, las Filipinas, el sur de Tailandia, Darfur en Sudán, Líbano y Aceh en Indonesia. Para ellos, Israel simplemente se les pone en su camino. Igual que lo que sucedió con Berlín Occidental durante la Guerra Fría.

La guerra contra Israel no es una guerra contra Israel. Es la guerra contra Occidente. Es una yihad. Es muy simple: Israel es quien está recibiendo los golpes que en realidad están dirigidos a todos nosotros.

De no haber existido Israel, el imperialismo islámico habría encontrado otros a quienes inculpar y contra quienes descargar todas sus energías y deseos de conquista. Gracias a los padres israelíes, que envían a sus hijos al ejército y permanecen despiertos por las noches, padres que están en Europa y en América pueden dormir bien y soñar, sin sentir el peligro que los acecha.

Son muchos los que en Europa sostienen que habría que abandonar Israel para poder repeler los agravios que recibimos de parte de las minorías musulmanas.

Dios no lo permita, porque si Israel cayese, no le traería al mundo occidental ningún consuelo o paz. Ni tampoco significaría que nuestras minorías musulmanas modificarían repentinamente su comportamiento, o que aceptarían nuestros valores. Muy por el contrario, si Israel dejase de existir, haría que las fuerzas del Islam se fortalecieran enormemente.

Y, con toda la razón a su favor, verían que la desaparición de Israel no sería otra cosa que la prueba irrefutable de que el mundo Occidental es débil y está condenado. El fin de Israel no significaría el fin de nuestros problemas con el islamismo, sino su simple comienzo. Significaría el comienzo de la batalla final por el dominio del mundo. Si ellos pueden conquistar Israel, podrán conquistar el resto del mundo.

Hablamos de peligro


Muchos mal llamados periodistas se animan a quienquiera que critique el islamismo como racista o extremista de la más rancia derecha.

En mi país, Holanda, el 60 % de la población ahora considera que la inmigración masiva de musulmanes representa la política más equivocada que se haya instaurado desde la Segunda Guerra Mundial. Y otro 60% considera que el Islam es la más importante amenaza que tenemos.

Pero existe un peligro mucho más grande, aún, que los ataques terroristas, y es el escenario de EE. UU. como el último pueblo en pie. Puede suceder que las luces de Europa se apaguen mucho antes de lo alcanzamos a imaginar.

Una Europa islámica significaría una Europa sin libertad y sin democracia, un territorio desierto económicamente, una pesadilla intelectual y la pérdida del poder militar para América –por cuanto sus aliados se convertirían en enemigos, enemigos con bombas atómicas-. Con una Europa islámica, solo nos quedaría EE. UU. para preservar la herencia de Roma, Atenas y Jerusalén.

Preservar la libertad


Estimados amigos, la libertad es el más preciado bien que se nos ha legado. Mi generación nunca tuvo que pelear por su libertad, nos fue ofrecida en bandeja de plata por gente que peleó por ella y ofrendó su vida. En toda Europa, los cementerios americanos nos recuerdan los jóvenes soldados que no pudieron volver a sus hogares, y a quienes siempre recordamos agradecidos.

Mi generación no es la dueña de esta libertad, como máximo somos sus custodios. Tan solo podemos traspasarles esta libertad, ganada con mucho sacrificio, a los niños de Europa, de la misma manera que nos fue entregada a nosotros. No podemos regatear con mullahs e imams. Las generaciones futuras jamás nos lo perdonarían. En modo alguno podemos despilfarrar nuestras libertades. Simplemente. no tenemos ningún derecho de hacerlo.

Debemos tomar ahora mismo las decisiones necesarias para frenar esta estupidez islámica que pretende destruir este mundo libre que tenemos ahora.

Ruego a todos ustedes que se tomen unos minutos para leer todo esto que he escrito. Y también les ruego lo hagan llegar a todos sus conocidos, porque es muy, pero que muy importante.

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6 comentarios leave one →
  1. 16 noviembre 2015 16:33

    Yo lo tengo bien claro, y desde mucho antes de que existiera la internet (al menos la internet para todo el mundo; ¿desde cuándo la tenían ya los militares?: ni idea, pero seguramente desde mucho antes de lo que se nos dice), el Islam es culpable por ser lo que es, una ideología bárbara, asesina, totalitaria y depravada, disfrazada de religión (la gente olvida que en aquellos tiempos, toda ideologia que quisiera salir adelante, o se escudaba tras la existencia de una supuesta deidad, o no tenía ningún futuro), ideada por un sujeto analfabeto, resentido, inestable cerebralmente, megalómano, psicópata y depravado sexual.

    Por lo tanto, el Islam debe tratarse como una mortífera pandemia y ser totalmente erradicado de la faz de la tierra.

    El mundo seria un lugar mucho mejor si no existese ni hubiera existido nunca el Islam. La excusita de que “el Islam no es malo, es una religión de paz, son los individuos los culpables”, en este caso es absolutamente falsa porque no hay mas que leer el Corán y los hadices o hechos del profeta para darse cuenta de lo que es.

    No debe haber perdón para ellos, en este caso, el “ojo por ojo, diente por diente” está plenamente justificado.

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  2. 16 noviembre 2015 16:33

    Reblogueó esto en Ramrock's Blog.

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  3. 16 noviembre 2015 17:36

    Mis abuelos tuvieron que escapar de Alemania en el 38, con lo puesto. Dejaron tras ellos una mansión y otras propiedades que les robaron los tan civilizados teutones. Si bien después de un largo periplo ellos se asentaron en Argentina, donde nací y donde sigue viviendo el resto de mi familia, yo llevo más de 20 años emigrada en Israel.
    Pues para mí está claro que Europa ha elegido deliberadamente y con gran tenacidad, una y otra vez. No quiere judíos. Ama a Ishmael. Pues vale: que lo disfruten. Pero que sepan que los musulmanes no son como mis abuelos, que se dejaron expoliar sin oponer resistencia. Esos simpáticos musulmanes os están invadiendo. Y no los podréis echar.
    Esos musulmanes acabarán trayendo sobre Europa la venganza que merecen mis abuelos. Así es la vida: al final, todo vuelve.

    Le gusta a 1 persona

  4. 16 noviembre 2015 21:29

    Reblogueó esto en Historias de aquí y de alláy comentado:

    Imprescindible leer este también.

    Me gusta

  5. 16 noviembre 2015 23:14

    Reblogueó esto en Laus Deo.

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Trackbacks

  1. ALÁ NO PARECE TAN GRANDE. LA GRAVÍSIMA AMENAZA MUSULMANA – El Heraldo Montañés

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