Skip to content

BRAMO EN LA NOCHE POR LA REBELIÓN-II

15 enero 2014

«La rebelión somos nosotros» (alguien).

 

No se entiende este artículo sin leer Bramo en la noche por la rebelión-I”.

La noche otra bramé bien alto, y os poblé de toros la página y la angustia. Hoy toca bramar tirando del ovillo de lo que apunta Como una Piña (pinchad y leed sus apostillas). Con ello me quedo, aunque habría para considerar muchas más cosas.


Un impedimento que no es impedimento

Si entiendo, para ella (desconcertante es el pseudónimo, y nos quedaremos con el sustantivo), el problema es principalmente que la sociedad nos atrapa en la vorágine de compromisos. Y aunque no acaba de estar de acuerdo con lo de la anestesia, dice que “asumimos… que es el frenético ritmo del día a día el que nos ocupa todo”, e incluso puntualiza que “no nos queda otra”. Para mí, asumir lo que reputamos malo y estar anestesiado son casi lo mismo, pero además, si “no nos queda otra”, será que no nos hemos rebelado… todavía. Y Como asume, pero luego se indigna ante “esa normalidad, ese asumir que no ‘te toca’ poder faltar” al trabajo una vez. O jugamos todos, o rompemos la baraja.

Bramo en la noche, ostentando las astas peligroso y terrífico, por una rebelión imparable, multitudinaria y segura que se lleve por delante tanta infamia que lleva la batuta desde las poltronas. Esto se ha llamado en la historia la revolución desde abajo. Y tengo que decir que la rebelión desde abajo no tiene que ver con la rebelión desde fuera. Como una Piña: en tus compromisos -causa de tu queja- te espera tu rebelión precisamente. No es necesario, si no es posible, militar en nada más, ni lo es algo que dices de buscar un hueco en la agenda para servir a los otros.

Hermosamente pides, al Padre que te lo agradece, “llévame donde se me necesite”. Puede ser que ya te haya llevado. Y también que muchos que sirven en magníficas asociaciones pequen por robar tiempo a su familia. Seguramente tendrás: familia; trabajo, o el trabajo de buscarlo; familiares ancianos o enfermos; amigos; un centro en que practiques una afición; conocidos con problemas. Buscas fuera porque no te das cuenta del panorama inmenso que se te abre ahí dentro. O porque te queda tiempo, y entonces aplaudo como aplaudan los toros.

Hago la rebelión en mi trabajo

Porque vamos a ver: si quiero la rebelión y cuando estoy en mi trabajo asumo lo que reputo una injusticia -que no me dejen faltar para un funeral-, ¿dónde quiero la rebelión? ¿Fuera? Y eso ¿por qué? Sin conocer las circunstancias, sin juzgar, pero elevando -como quería Unamuno- tu anécdota a categoría, yo estoy en que debías (debes) luchar contra esa práctica, o norma, o ley sea autonómica, estatal, europea o del Gran Visir Persa Sasánida y sus compañeros mártires de la Antofagasta.

Y hacer bien tu trabajo es rebelión; lo es enseñar al que acaba de incorporarse; obedecer; mandar con humanidad si mandas; cobrar lo justo; no tomarte tiempo de más para desayunar; crear un clima de fraternidad y diálogo entre los compañeros; ocuparte de que todos conozcan tu fe, ya que en tu caso la hay; y de acercar a Dios y a la alegría, a través del apostolado que pasa por la amistad, a esos compañeros. Decía San Josemaría Escrivá, expresando a la perfección esta cosa que estoy llamando rebelión desde abajo -pero con miras más largas lo decía-: “Somos una inyección intravenosa puesta en el torrente circulatorio de la sociedad”[1].

Quien esto brama trabajó doce años en la administración. Y tenía una gran colección de fichas sobre temas predominantemente religiosos, sobre todo marianos. Desde cierto momento, cada mañana, al entrar, entregaba una ficha a cada uno de tres, luego cuatro compañeros; la leían, me la tiraban sobre mi mesa, y actuaba el Señor, y a menudo, lógicamente, me las comentaban, y se entablaban conversaciones de las que nos gustan a los toros que rezamos el Santo Rosario, con los frutos del caso. Y el otro día se me apareció en la internet un artículo en el que alguien explicaba que había hecho eso mismo durante años, pero por el c. el. y a un número crecido; luego las escribía él. Por fin, yo que me leo el artículo se lo paso inmediatamente a una conocida que trabaja en mi misma administración, y respondió entusiasmada que también lo haría. Todo esto es rebelión.

Hago la rebelión en mi familia

¿Y la familia? Quizá convenga bramar que la rebelión no es solo destruir lo malo. También es rebelión construir lo bueno. Como mínimo, porque sustituirá a lo destruido, y porque nos ayudará a destruir. Pues bien: creo que si algo hace la familia es construir. Y hacemos rebelión cuando inculcamos al niño que lo primero es la sinceridad, o que, velis nolis, se limpie los dientes; y cuando somos intransigentes si hace falta con el orden de la sala, y cuando establecemos horarios de televisión -y más cuando explicamos las razones-, y cuando hacemos ver al hijo cómo le están mintiendo -qué necesario es que vean la televisión con los padres-, y cuando perdonamos al cónyuge o le hacemos una caricia que necesitaba. Y así, pletórico, auroral, ubérrimo, va creciendo el bien como una trepadera repleta de promesas.

Hago lo que debo porque quiero

Háseme, por todo ello, puesto en un una pezuña delantera que el trabajo y lo que en su lista está no son impuestas responsabilidades que nos quitan la libertad. Mi desafío es ir al trabajo porque quiero, como libertad es “hacer lo que debo porque quiero”. Y, encima, disfrutar en él. Y no me quita de la rebelión: me mete en su vértice. Si acaso, me quita del macramé que no hay constancia de que nadie haya necesitado.

La rebelión de recibir

Cierto es, a fe de toro marrajo, que resulta difícil la coherencia en los ambientes ordinarios hoy y aquí. Permitidme que os recuerde otra vez a San Josemaría Escrivá, quien recomendaba que no nos dejáramos amilanar por el tono, por el ambiente, sino que fuésemos nosotros quienes nos esmerásemos por dar nuestro propio tono a aquel ambiente.

En cualquier caso, esa coherencia no será nunca posible sin la oración. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5), cuanto menos vencer a los gigantes estúpidos. Recuerdo una vez más el pensamiento luminosísimo de Benedicto XVI: “Lo recibido es más importante que lo hecho, y lo invisible es más real que lo visible”[2]. Y como estamos todos de acuerdo en que la oración, más que hablar, es escuchar, la oración es recibir. Y entonces, para esta nuestra rebelión -¡al final, nos van a dar para el pelo!-, es mucho más importante arrimarse al Sagrario y restregarse al Rosario que “hacer cosas”, por lo mismo que Dios, y su Asociada, son algún tantico más importantes que nosotros.

Bramo en la noche, y suplicando un alba, por una rebelión que destruya y construya, y que enseñe a los niños a limpiarse los dientes. Porque la rebelión somos nosotros.


[1] Carta del 19 de marzo de 1934.

[2] En realidad, es un resumen que hace Pablo Blanco en Benedicto XVI, Barcelona: Planeta, 2010, pp. 209-210.

Anuncios
16 comentarios leave one →
  1. Clara permalink*
    15 enero 2014 9:01

    Me gusta mucho este artículo. Cada uno, desde donde está, puede hacer mucho, con ayuda del Señor.

    Una duda técnica: no me deja compartir el artículo con el botón del Facebook, aunque yo he pegado la dirección de la página en mi Facebook, pero el botoncito ese no me funciona; no sé si seré yo o le pasa a más gente. Te lo cuento por si le pasa a más gente y hay que corregirlo.

    Me gusta

    • 15 enero 2014 9:22

      Buenos días, Clara. Yo no sé nada de “Facebook” ni del botón. Te agradezco que quieras difundir mis bramidos y que me avises de que el toro tiene algún gusano en los intestinos. Voy a consultar con un amigo, y aquí se arregla lo que haga falta.

      Me gusta

  2. Amelia Fernández . permalink
    15 enero 2014 10:20

    Me ha gustado mucho el artículo; me siento identificada.

    Si le gusta que le echen toros a la cara, defienda la comunión correcta y respetuosa, de rodillas y en la boca, y verá el resultado. ¡Qué trabajos nos manda el Señor!

    Me gusta

    • 15 enero 2014 10:31

      Hay dos versos de la Liturgia de las Horas que dicen: “A jornal de gloria, / no hay trabajo grande”.

      Me gusta

    • Como una Piña permalink
      15 enero 2014 11:38

      Tienes mucha razón.

      Amelia: empecemos por el principio, la casa por los cimientos y no por el tejado. Una cura de humildad nunca viene mal…, y los humos, para las chimeneas de las fábricas.

      Ahora que caridad es enseñar al que no sabe, o en este caso dar luz al que ciego va.

      Pero ved su apostilla de las 12,04.

      Me gusta

  3. Como una Piña permalink
    15 enero 2014 11:10

    Miguel, nos animas a seguir adelante, paso a paso, en nuestra cruzada diaria, a la vez que aplicas un bálsamo, del tipo del áloe vera, que suavice nuestra angustia: la de buscar fuera la manera de implicarnos, cuando, si no es posible, no es necesario. Me ha venido bien saber que hemos de caminar unidos, porque la unión hace la fuerza, y despacio, no a grandes zancadas; con la oración por estandarte, necesaria y deseada, como refugio y fuente de vida.

    Limpiaremos dientes y, si Dios quiere…, ¡pues lo que se tercie!

    ¡Saludos!

    Y, por cierto, me ha pasado como a Clara, no lo he podido reenviar por “Facebook”.

    Me gusta

    • 15 enero 2014 11:30

      A ver si estoy tirando por tierra lo mismo que estoy diciendo. Que conste en acta que mi intención no era proporcionar a nadie una excusa para no salir a la cruzada. Sino solamente hacer ver que muchos no pueden salir, pero no por eso están dispensados de una cruzada que les toca hacer dentro. Los que pueden, fuera y sobre todo dentro.

      Me gusta

  4. Como una Piña permalink
    15 enero 2014 12:04

    Una nota de atención al moderador del blog: exactamente, he puesto: “Tienes mucha razón, Amelia.” Y cuando ponía -por si no se me ha entendido- lo de empezar la casa por los cimientos y no por el tejado, o cuando he comentado lo de los humos que son para las chimeneas, querido moderador, lo estoy diciendo por mí, no se lo aplico a nadie.

    Es que quizá… en la forma de cambiar algun signo de puntuación, podemos hacer interpretar algo diferente de lo que han querido decir. Y, por supuesto, no soy persona de entrar a incendiar, si no es en mi casa, y si hace falta.

    Me gusta

  5. Como una Piña permalink
    15 enero 2014 12:19

    ¡Demasiada confianza ponemos en ello! ¡Si yo me aplico con los Rosarios, que los demás se apliquen con… (elíjase lo que corresponda)!

    Me gusta

    • Clara permalink*
      15 enero 2014 12:46

      Dicen que a Dios rogando y con el mazo dando.
      ———–
      (Al final de la frase, venía una especie de naranjita que sonreía.)

      Me gusta

      • Clara permalink*
        15 enero 2014 13:06

        ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

        Me gusta

      • Clara permalink*
        15 enero 2014 13:08

        Me ha hecho gracia lo de la naranjita que sonreía.

        Me gusta

  6. 15 enero 2014 13:02

    Me dice un sabio informático que lo del botón del “Facebook” habrá sido “una incidencia temporal” y que él no ha tenido ningún problema.

    De manera que ya sabéis… A lanzar toros.

    Me gusta

    • Clara permalink*
      15 enero 2014 13:05

      Pues nada, a mí sigue sin funcionarme, no sé por qué, pero no hay problema: yo ya lo he compartido en el Facebook de otra forma, sin el botoncito.

      Me gusta

Trackbacks

  1. LA TERCERA VÍA | soycurayhablodejesucristo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Balmaseda

Recuperación de la Memoria Histórica de Balmaseda

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

Página de Miguel Vega Manrique

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: