Skip to content

NADIE PUEDE LAVARSE LAS MANOS: ¡DERRIBAREMOS EL HAMBRE!

9 diciembre 2013

Este mes comenzamos en la Iglesia universal una campaña mundial contra el hAmbre promovida por deseo del Papa Francisco. Se “inaugurará” el día 10 con una “ola mundial de oración contra el hambre”. En artículos sucesivos, os pongo más aspectos de esto.

Pero una nota clara: ningún cristiano puede desentenderse de la lucha contra el hambre -como no sean niños, enfermos y pocos más, que también pueden hacer lo más útil, como es rezar-. Y, si lo queréis más claro todavía, el que se separa de la Iglesia en la caridad es como un hereje que se separa de la Iglesia en la doctrina. Decidme si no se pude sacar esta conclusión de estas palabras del B. Juan Pablo II y de su final:

«El siglo y el milenio que comienzan tendrán que ver todavía, y es de desear que lo vean de modo palpable, a qué grado de entrega puede llegar la caridad hacia los más pobres. Si verdaderamente hemos partido de la contemplación de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que Él mismo ha querido identificarse: «He tenido hambre y me habéis dado de comer, he tenido sed y me habéis dado de beber; fui forastero y me habéis hospedado; desnudo y me habéis vestido, enfermo y me habéis visitado, encarcelado y habéis venido a verme» (Mt 25, 35-36). Esta página no es una simple invitación a la caridad: es una página de cristología, que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta página, la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia» (Novo millennio ineunte, 49).

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. Alicia permalink
    11 diciembre 2013 20:45

    El hambre ¡qué trémulo es! Me recuerda a un poema de Miguel Hernandez que dice:

    ¨No habéis querido oír con orejas abiertas
    el llanto de millones de niños jornaleros.
    Ladrabais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
    a pedir con la boca de los mismos luceros.”

    Me incluyo a mi misma, pero ¡qué gran verdad!
    —-
    Maravilloso, Alicia; eso te lo ha chivado el gato negro. Gracias.

    Me gusta

    • 14 diciembre 2013 3:54

      Lo mío es la poesía. Y no puedo resistir la tentación de copiar entero el poema de Miguel Hernández que nos sugería Alicia. Asusta, porque se mueve en una zona en la que no se sabe si se vitorea la justicia o el puro odio, pero uno se alivia al final. Tiene mucho de autobiográfico, y de hecho, se titula “El cabrero” como Miguel, en sus orígenes, fue pastor. Gracias, Alicia.

      EL CABRERO

      Tened presente el hambre: recordad su pasado
      turbio de capataces que pagaban en plomo.
      Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
      con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

      El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
      sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
      sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
      frente a los comedores y los cuerpos salubres.

      Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,
      eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
      Para que venga el pan justo a la dentadura
      del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

      Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
      los que entienden la vida por un botín sangriento:
      como los tiburones, voracidad y diente,
      panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

      Años del hambre han sido para el pobre sus años.
      Sumaban para el otro su cantidad los panes.
      Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
      de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

      Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
      cicatrices y heridas, señales y recuerdos
      del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
      cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

      Por haber engordado tan baja y brutalmente,
      más abajo de donde los cerdos se solazan,
      seréis atravesados por esta gran corriente
      de espigas que llamean, de puños que amenazan.

      No habéis querido oír con orejas abiertas
      el llanto de millones de niños jornaleros.
      Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
      a pedir con la boca de los mismos luceros

      En cada casa, un odio como una higuera fosca,
      como un tremante toro con los cuernos tremantes,
      rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
      y os destruye a cornadas, perros agonizantes.

      II

      El hambre es el primero de los conocimientos:
      tener hambre es la cosa primera que se aprende.
      Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
      allá donde el estómago se origina, se enciende.

      Uno no es tan humano que no estrangule un día
      pájaros sin sentir herida en la conciencia:
      que no sea capaz de ahogar en nieve fría
      palomas que no saben si no es de la inocencia.

      El animal influye sobre mí con extremo,
      la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.
      A veces, he de hacer un esfuerzo supremo
      para acallar en mí la voz de los leones.

      Me enorgullece el título de animal en mi vida,
      pero en el animal humano persevero.
      Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,
      bajo tanta maleza, con su valor primero.

      Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
      donde la vida habita siniestramente sola.
      Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
      sus patas erizadas, sus rencores, su cola.

      Arroja sus estudios y la sabiduría,
      y se quita la máscara, la piel de la cultura,
      los ojos de la ciencia, la corteza tardía
      de los conocimientos que descubre y procura.

      Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
      Inventa gases, lanza motivos destructores,
      regresa a la pezuña, retrocede al dominio
      del colmillo, y avanza sobre los comedores.

      Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
      dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
      Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
      de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.

      Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,
      tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,
      el pan, el día, el hambre no tenga compartido
      con otras hambres puestas noblemente en la boca.

      Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
      hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
      Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
      os doy la humanidad que mi canción presiente.

      (De “El hombre acecha”)

      Me gusta

Trackbacks

  1. MIGUEL HERNÁNDEZ Y ALICIA NOS HABLAN DEL HAMBRE | soycurayhablodejesucristo
  2. MIGUEL HERNÁNDEZ Y ALICIA NOS HABLAN DEL HAMBRE | soycurayhablodejesucristo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Anécdotas y catequesis

Anécdotas y catequesis

educarconsentido

Educación, enseñanza y familia

Ramita De Dios

DIOS Se Ha Hecho Hombre Para Morir Como Hombre En La Tierra, Y Resucitarnos Como ÉL Lo Ha Hecho: ¡En El Cielo!

Un poeta que habla español

blog de poesía inédita

Sistema del Sueño Sounder en Barcelona

La solución natural al Insomnio, el Estrés y la Ansiedad

Nistal Mayorga

Blog de la pintora Nistal Mayorga

Pikizu

Blog de fotografía

Harresi Kulturala Elkartea

Asociación Muro Cultural

Católicos con Acción

Bienvenidos a nuestro sito Web con contenido especializado para jóvenes

Memoria histórica Balmaseda

Recuperación de la Memoria Histórica de Balmaseda

❥ Coaching Somático Integral

Crecimiento personal a través del Coaching Corporal y el Método Feldenkrais®

Feldenkrais Online

Clases Online en Feldenkrais Barcelona www.FeldenkraisBarcelona.net

AUTOCONOCIMIENTO INTEGRAL

↝CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU↜

covisng.wordpress.com/

Soy lo que pienso, lo que siento, lo que imagino...

Página de Miguel Vega Manrique

"Acaso algún día logre capturar un instante en toda su violencia y toda su belleza". Francis Bacon.

A %d blogueros les gusta esto: