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LÁGRIMAS DE ALICIA COMO LÁGRIMAS MÍAS

5 noviembre 2013

Dejadme que no os diga quién es Alicia. Solo tengo la impresión de que se parece mucho a vosotras -¿es que sueña Alicia?- y a vosotros -pero ¿vosotros lloráis?-. Lo más seguro que sabréis de Alicia es que me da permiso para publicar sus cosas. Tal vez encontréis, en la correspondencia de ella y mía, algún viento de esperanza que os haga capaces de proseguir vuestro duro camino. O quién sabe si alguna ilusión de Alicia os visitará quizás en una aurora… 

Son lágrimas. Y son lágrimas de verdad. De las que se usan cuando no se puede más.

La carta de Alicia está hoy mojada; a veces no se entienden las palabras. Son lágrimas de desánimo.

Alicia es buena. Y Alicia lleva demasiado tiempo esperando que la gente -¡las buenas y engañadas gentes!- aprenda qué es la Comunión y cuál la manera de comulgar y la necesidad de confesarse. Y Alicia no es tonta, y se da perfecta cuenta de que las buenas gentes ponen mucha más atención al comprar dos quilos de berenjenas en el mercado que al recibir al Amor de los Amores.

No se confiesan -de lo cual tienen gran culpa los sacerdotes por no ponerse-, no dan gracias después de la Comunión (como si se hubiesen comido una rosquilla), no se preparan antes, no se arrodillan en la Consagración (creo recordar que en el Evangelio aparece un demonio que -él sí- se arrodilla ante Jesús), nadie les hace entender que no es lo mismo comulgar en la mano que en la boca -de hecho, en la mano no es lícito, y de ello hablaré aquí-, van a Misa a cumplir -decía uno que el cumplimiento es el cumplo y miento; decía otro que los domingos las iglesias se nos llenan de no practicantes-. Los sacerdotes -tantos traidores hay entre los sacerdotes- no dan importancia a todo esto, ni a la comunión en pecado grave… Los sacerdotes no enseñan nada…

Y Alicia está a punto de reventar y me lo cuenta en su carta. Y me dice que está “desanimada como Santiago Apóstol”.

Yo siento parejos dolores, hermanos míos, pero tengo un apoyo que no me fallará. Y eso es lo que le cuento a Alicia la buena, a la dolorida Alicia, aunque reconozco que, mientras lo hago, no deja de caérseme -también- alguna lágrima sobre el papel. Y es que se trata de la Eucaristía. El caso es que le digo:

“Estás desanimada porque lo ves con tus ojos. No lo veas con tus ojos. Santiago Apóstol (algunas comparaciones son maravillosas) estaba desanimado hasta que se le apareció la que anhela que sus queridos desanimados la miren, y entonces Santiago aprendió a ver las cosas con los ojos de la Virgen, con los ojos de Dios, con los ojos de la Biblia. Y estos son los Ojos de la Esperanza.

“Y así, como dijo el poeta, ‘en manos está el pandero / que lo sabrán bien tañer’. ‘Ipsa conteret’ (Gén 3,15): María, también en estos tiempos, pisará el cabezón a la serpiente.

“Estás desanimada en la medida en que no eres María. Y a fe mía que ese es un grave problema.”

¡Levanta los ojos, Alicia! ¡Bébete la esperanza!

Y te voy a repetir hoy una frase que me dijo un profesor en una ocasión: “Dios no entregó los sacramentos para condenar a los hombres, sino para salvar a los hombres”. A mí me ayudó muchísimo, porque, aunque no sea una verdad que lo solucione todo, es indiscutiblemente verdad, y una grande y salvadora verdad. Dios sabe más, y sus caminos de salvación, no es que no los veamos a veces porque no existen, sino porque son suyos y, por lo mismo, misteriosos. Si entendiéramos lo que significa ese sencillo balbuceo: “Dios sabe más”…

Caminos misteriosos y certísimos, Alicia… ¡Bébete la esperanza con María! ¡María y alegría!

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29 comentarios leave one →
  1. Amelia permalink
    7 noviembre 2013 11:52

    Es usted un valiente. Siempre pensé que los sacerdotes no se dan cuenta de la influencia que tienen en sus fieles, y un consejo en una homilía o un breve comentario en una Misa de diario cala en los que los escuchan. Voy asiduamente a la Santa Misa, y nunca oigo un consejo sobre la Consagración o, como usted dice, sobre la Confesión, y menos aún sobre una actidud más respetuosa en la Comunión. Benedicto XVI dice que, en la antigüedad, al demonio se lo representaba sin rodillas porque nunca se arrodillaba. Con perdón, Alicia es muy ingenua si piensa cambiar el mundo sin contar con la Virgen.

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  2. 7 noviembre 2013 23:11

    Ved también (en este blog) “El último asalto a la Eucaristía”, de Germán Menéndez, y veréis lo que es bueno. En nota cito ahí eso del demonio sin rodillas…

    Pero, ah, Amelia… Has tenido la osadía de motejar a Alicia de ingenua… Alicia no es ingenua… Alicia es joven y pura. Alicia es ideal, hipnótica. Alicia está dentro de todos vosotros y aparte de todos vosotros. Todavía no sé yo si Alicia es de la tierra o es de un cuento perfecto donde la idolatran caballeros y príncipes, y dragones la aprisionan en castillos. Seguramente pertenece a los dos mundos. Nadie injurie el honor intachable de mi señora Alicia, porque a fe de caballero que estoy por pasarlo de parte a parte con mi espada.

    “Nadie las mueva
    que estar no pueda
    con Roldán a prueba.”

    Y Dios bendiga a Amelia, que Alicia ya está bendecida.

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  3. 11 noviembre 2013 1:08

    Querido P. Miguel, me siento totalmente identificada con Alicia, pero con una salvedad: yo sí tengo esperanza de que las cosas vayan cambiando. Cada vez hay más curas valientes, y he podido constatar que, por lo menos en mi parroquia, la feligresía participa más, se arrodilla más y se confiesa; ya no van tan masivamente a comulgar como si de un reparto de rosquillas se tratara. En la Adoración nocturna, cada vez hay más personas. Hay que seguir pidiendo por más santos y valientes sacerdotes. ¿Sabe cuál es un momento que ni pintado en el que se puede catequizar a los alejados? ¡En los funerales! De manera sencilla y directa.

    Suelen ir personas que solo pisan las iglesias en estas ocasiones, y hay que aprovecharlas.

    Como decía nuestro querido Bto.J. P. II, no hay que tener miedo; la Verdad nos hace libres… (cfr. Jn 8,32).

    Me encanta Alicia.

    Siga así. Rezo por usted.

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    • 13 noviembre 2013 1:32

      Amiguísima Olga: Te comento solo lo de los funerales. Los curas lo tenemos muy presente, pero no creas que es fácil. La gente no va a escuchar la homilía, sino a acompañar a la familia, etc. Otro importantísimo aspecto de los funerales es que muchos pueden comulgar en pecado grave, que es un gravísimo sacrilegio, como tú y yo sabemos. Por eso te agradezco que con tu comentario me hayas dado pie a la idea -ahora voy- de publicar, con pocas adaptaciones, una página que tengo preparada sobre esto, y que uso en todos los funerales. A mí no me da igual esto.

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  4. Álex permalink
    11 noviembre 2013 20:17

    ¡Cuánto bien me ha hecho leer esta carta de Alicia hoy, Miguel! No hay que estar conforme con el mundo, pero tampoco disconforme; solamente eso: mirarlo con los ojos de María. Y con los ojos de María mirar también los propios problemas, que se presentan graves y no lo son, y son caminos de santificación.

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    • 11 noviembre 2013 20:51

      Queridísimo Álex, yo hubiese dicho “no totalmente conforme ni totalmente disconforme”. Si disentimos de todo, nos apartamos de todos, y encima, sin motivo -creo yo-, porque la parte más grandísima de lo que hacen los hombres es bueno y rebueno. Si lo aprobamos todo, no sé si somos tontos, ciegos o estultos, porque el mal corre que da gusto; en cualquier caso, dejamos de ser levadura en la masa, porque para eso hay que ser diferente de la masa.

      ¿Cómo distinguir, cosa a menudo difícil? Yo creo que ahí entran los ojos de María, para lo ajeno y lo propio. Pero para eso, mucho me temo que, o nos pasamos mucho tiempo entrando en la óptica de María -con ese rosariete diario que no es recitar, sino contemplar-, o no sabremos ni de qué color son esos ojos (son verdes) ni cuántos tiene.

      ¡Gracias, Álex!

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  5. 7 junio 2016 17:25

    ¿Cómo es eso de que no es lícito comulgar en la mano?
    A mí me han dicho que se puede comulgar en la mano o en la boca, de cualquiera de las dos formas.

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    • 8 junio 2016 2:43

      Me haces una pregunta que en la actualidad no estoy en condiciones de resolver, aunque está bien claro, eso sí, que es mucho más digno comulgar en la boca. Tengo pendiente estudiar bien a fondo el tema en cuanto pueda, para publicar un libro muy sencillo que, limitándose a exponer hechos, deje caer la consecuencia.

      La Comunión en la mano fue introducida por la instrucción del B. Pablo VI “Memoriale Domini”, de 1973 si no recuerdo mal. En procura de ello se encontraba el cardenal Bugnini, que, según él mismo declaró, había sido masón (o quizá lo era todavía: lo ignoro). Pero el problema es -repito que tengo las nociones cogidas con alfileres- que Pablo VI se vio obligado a promulgar la “Memoriale Domini” por el curso de los acontecimientos en las liturgias centroeuropeas. Por esa razón, cabe preguntarse si la disposición, que quizá no es completamente libre, es o no es valedera. Y es más: si no me falla la memoria, posteriormente el Papa manifestó su contrariedad por la promulgación.

      Pero hay que saber, en cualquier caso, que la Comunión en la mano era un indulto: no una facultad que automáticamente tienen los cristianos, sino que ha de concederla el obispo o la Conferencia Episcopal, pero solo los de lugares donde ya hubiera arraigado.

      Hay que saber, también, que comulgar en la mano no es cualquier manera de comunión en la mano. Hay un modo establecido. El fiel se sitúa ante el ministro con la mano izquierda extendida y colocada sobre la derecha como formando un trono; dicho el “amén”, recibe la Sagrada Forma en la mano izquierda; delante del sacerdote, o apartado un poco para dejar paso a otro fiel -en cualquier caso, quieto y visible-, coge la Sagrada Forma con la mano derecha, la introduce en la boca y solo entonces puede retirarse.

      Y me toca ahora explicar una cosa: ¿por qué es mejor comulgar en la boca? He aquí algunas razones: es mucho más difícil que se desprendan y caigan al suelo Sagradas Partículas, y es sabido que el Señor está tan presente en la Sagrada Partícula más pequeña como en la Sagrada Forma más grande. (Y añado que por repetir esto por escrito me echaron de un sitio donde estaba viviendo. Cuánto me alegro de ser cabezón en lo que importa…) En segundo lugar, se evitan profanaciones hoy muy frecuentes, como la tan horrorosa que tenemos en la memoria reciente

      (https://soycurayhablodejesucristo.wordpress.com/2015/11/24/profanacion-eucaristica-oficial-en-el-ayuntamiento-de-pamplona/).

      En una ocasión me contaron que por una Sagrada Forma, para una “misa negra”, se pagaban 50.000 pesetas.

      En tercer lugar, se manifiesta de modo visible que la Eucaristía se recibe de la Iglesia, y que no es un partido entre iguales. Paralelamente, se manifiesta la superioridad del sacerdocio ministerial de los presbíteros o diáconos sobre los laicos y su sacerdocio común.

      En general, la Comunión en la mano contribuye poderosísimamente a la pérdida del sentido de lo sagrado. Con la mano, coges el bolígrafo y el “Cola-Cao”: en cambio, no hay ninguna otra cosa que recibas en la boca además de la Eucaristía. No queramos equiparar la Eucaristía al “Cola-Cao”…, por favor.

      ¿Un fundamento escriturístico que me avale? Expreso, ninguno, por supuesto. Pero el Sal 81 (80) manifiesta el deseo divino de alimentar al pueblo “con flor de harina; le saciaría de miel de roca” (v. 17), y exclama: “Abre la boca, que te la llene” (v. 11). Hay que notar que -mientras no se demuestre lo contrario-, en favor de la Comunión en la mano, no existe ni esto.

      Nos vamos a San Agustín (ss. IV-V): “Sería locura insolente el discutir qué se ha de hacer cuando toda la Iglesia universal tiene ya una práctica establecida” (Carta 54,6, a Jenaro).

      Nos vamos a Pío XII: “Hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas, o hacen renacer ritos ya desusados, y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes” (enc. “Mediator Dei”, sobre la liturgia, 17).

      Y es el caso que todos los Papas desde el B. Pablo VI (este, probablemente, incluido) han estado en desacuerdo con la introducción de la Comunión en la mano:

      – S. Juan Pablo II: “El tocar las Sagradas Especies, su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados” (Carta “Dominicae Caenae”, 24-II-1980). Ese mismo año, en Alemania, declaró que no estaba de acuerdo con la autorización de la Comunión en la mano en ese país.

      – Benedicto XVI, desde el Corpus de 2008, daba la Sagrada Comunión siempre en reclinatorio, de rodillas, con monaguillos, patena de los fieles y un cirio a cada lado.

      Un último testimonio, si bien dudo de la fiabilidad de la fuente. Como está lo cuento: parece que preguntaron a la B. Teresa de Calcuta cuál le parecía el peor mal del mundo. Todos hubiésemos pensado que respondería sobre el aborto, la guerra, el hambre, la falta de fe o algo por el estilo. Sorprendentemente, contestó: “La Comunión en la mano”.

      Esto leo, esto sé, esto manifiesto, mucho dudo. Duso, sobre todo, por el argumento primordial de la validez de la “Memoriale Domini” o su invalidez. Lo demás será importante, pero, para este negocio, es secundario.

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    • 8 junio 2016 23:18

      Creo que lo primero es averiguar si de verdad es lícito o no. A los curas que les he preguntado me han dicho que sí que se puede.

      Cuento mi experiencia por si sirve de algo.

      Yo hace bastantes años comulgaba en la mano, tal y como lo describes, como me enseñaron, la mano izquierda arriba de la derecha, y cuando la depositaba el sacerdote, la cogía con la derecha, comulgaba y luego me iba. Yo creo que mucha gente no lo hace así porque no se lo han explicado.

      De repente, llegó un día en que empecé a preocuparme. Después de comulgar me dio por mirarme las manos para ver si quedaba algo o no, y me daba por pensar si quedaría algo que yo no veía; estuve muy poco tiempo así, porque esta preocupación me llevó a comulgar en la boca.

      Si no es lícito, no lo es, pero si lo es, a lo mejor habría que insistir en la forma de comulgar bien en la mano y llamar la atención de la gente para que se miren bien si queda algo en las manos.

      Hace poco nuestro cura, en una de las misas, lo dijo, que la gente que comulgaba en la mano se mirara después bien por si acaso quedaba algo. Me parece que es bueno que lo digan los sacerdotes porque la gente a lo mejor no cae en eso si no se lo dicen.

      Y quizás les pase como a mí…

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  6. 9 junio 2016 0:44

    Pues claro. Mi suspirada investigación se encaminará a dilucidar si la comunión en la mano es o no lícita. Y hay que distinguir entre “lícita” y “legal”, contra tanto mundo que se cree que, porque una cosa está autorizada por la ley, por eso mismo es buena. Y por eso abortan -nada menos- muchas mujeres. La licitud nos habla de la esfera moral, y la legalidad, de la legal; el término “legítimo” es más espinoso, porque puede significar -según cómo- lo uno y lo otro.

    Y la cuestión de la licitud/legitimidad/legalidad de la Comunión en la mano se juega en la cuestión de la validez de la “Memoriale Domini”. Ni más ni menos.

    Y luego, ¿de dónde habéis sacado a ese cura, absolutamente fuera de serie, que enseña esas cosas como no las enseña ningún cura que yo conozca (y conozco muchos)? Este tiene las ideas claras y los temores nulos. ¡Qué barbaridad! Al final iré a los pinares a conocerlo.

    Yo también me miro la mano izquierda, y a la mínima duda, recojo con el otro dedo mojado en saliva lo que pueda haber quedado.

    Ahora… ya estoy oyendo las carcajadas de risa de los curas hijos de la ignorancia y de la superficialidad. Esos que, simplemente porque es mucho más pequeña, no tienen problema en dejarse una Sagrada Partícula al purificar; tiran a Dios.

    ¿Creéis que dudan de la doctrina eucarística? No dudan… ¡y sin embargo obran así! Doctrina eucarística: como la presencia de Cristo en las especies no es física (sino metafísica), no interviene la cantidad, y por eso, en cuanto partimos un trozo o derramamos una gota, hay tanto Dios en la Sagrada Partícula desprendida, en la gota, como en la Sagrada Forma, como en el Cáliz. Porque no interviene la cantidad.

    “Perece mi pueblo por falta de conocimiento” (Os 4,6), y la principal fuente de la ignorancia del pueblo es la ignorancia de sus pastores, o bien las bocas cerradas de quienes no ignoran, pero no hablan, y por eso pagarán pena negra. Profeta Isaías:

    “Sus guardianes son ciegos todos ellos, no se dan cuenta de nada; todos son perros mudos, incapaces de ladrar, soñolientos, tumbados, amigos de dormitar. Y los perros voraces fueron insaciables. Son pastores que no saben discernir. Todos ellos se volvieron a sus caminos, cada cual a su interés, sin excepción” (56,10-11). No es tan generalizable hoy como en la circunstancia de Isaías, pero los curas durmientes son legión.

    Yo pienso ahora que el proceso tuyo de comulgar con la mano a comulgar en la boca por temor a que se desprendieran partículas es lo más naturalísimo del mundo, y, sin tú quererlo, has demostrado -con una intuición muy tuya, con tu octavo sentido- lo que podemos llamar la “lógica humana de la Comunión en la boca”.

    Y, ya, si ponemos “lógica antropológica”, nos admiten en un congreso.

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    • 9 junio 2016 9:45

      Sí, también explicó en ese momento el cura lo de que en cada partícula está Dios y lo de mojarse el dedo para recogerlas. Después de comulgar dijo todo eso.

      Se me ha olvidado decirle que me gustó todo lo que dijo. Luego se lo tengo que decir.

      La verdad es que sí que es un cura fuera de serie, y él, que quiere que le dejen sus 3 pueblos del principio y le quiten éste y el de mis padres. Pero si se va a aburrir, si no va a saber qué hacer si le quitan trabajo…

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  7. 10 junio 2016 12:47

    No, si ya me parecía a mí que aquí iba a haber más que palabras.

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  8. 11 junio 2016 8:40

    Estaba dándole vueltas a eso que dices de Pablo VI y el cardenal masón. También se habla de masones que consiguieron que saliera el Papa Francisco. Seguro que dentro de la Iglesia hay masones y otra gente que quiere destruirla, pero yo creo que, a pesar de eso, el Espíritu Santo la sigue guiando y no les deja vencer. Quizás, hasta sin saberlo, estén cumpliendo la voluntad de Dios.

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  9. 11 junio 2016 19:22

    Evidentemente. ¿O van a ser unos hombres más poderosos que Dios?

    Por otra parte, he de decirte que esos masones son menos de los que se publican. Hay mucho interés en dar mala imagen de la Iglesia. Yo, personalmente, estoy convencido de que en el Vaticano hay muchos santos, contra lo que es corriente decir.

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  10. 17 agosto 2017 22:17

    Hoy le doy gracias al Señor por poder recibirle también en la mano. Esta tarde he asistido a una Misa en la que el sacerdote, por problemas de salud, de movilidad, no podía dar la Comunión en la boca. Así que me alegro muchísimo de que exista esta opción.

    Y la verdad es que creo que somos indignos para recibirlo, en la boca o en la mano, ya se lo decimos antes de ir a recibirlo.

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    • 22 agosto 2017 16:43

      Cuidado, Clara María. He visto tu apostilla por casualidad. Ya sabes que tú tienes que avisarme.

      Mi opinión de que no es lícito comulgar en la mano no pasa de ser una hipótesis; mientras, tantos que no se han documentado ni leyendo un folio la defienden dispuestos a la guillotina.

      Y tengo la triste desgracia de no ponerme -todavía- a estudiar el tema a fondo; yo, si no tengo eso, no tengo nada. El otro día pensaba en la posibilidad de ponerme ya, pero decidí que, dolorosamente, todavía no era el momento.

      Tu hipótesis no rompe mi círculo. Se encuentra encerrada en él. Todas las leyes tienen excepciones, que, cuando no son tan evidentes como la tuya, se ponen por escrito. Y aquí podríamos optar por que el sacerdote designara un ministro extraordinario de la comunión “ad actum”, “para el momento”; ¿no has visto, al cabo, con qué facilidad se designan cuando hay un poco más de gente que la habitual?

      Sé feliz.

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      • 22 agosto 2017 18:10

        Hola, Miguel.

        Te mandé un correo aquel día para avisarte, y ahora mismo lo busco, y si lo encuentro te aviso de este comentario.

        La Iglesia dice que se puede comulgar de las dos formas, ¿verdad?

        Y pensando un poco en cuando se instituyó la Eucaristía, en la última cena, parece que Jesús partió el pan y se lo dio en la mano y dijo que hicieran lo mismo. A lo mejor al principio se recibía en la mano, pienso yo…

        Pero yo no soy defensora de una forma o de la otra. Yo la recibo en la boca, pero si alguna vez, como en el caso que he contado, tengo que recibirla en la mano, la recibo así. Y la reciba como la reciba, sigo siendo indigna.

        Otra cosa que veo es que muchos de los que están en contra de recibirla en la mano también lo están de los ministros extraordinarios, así que, aunque por tu parte estuviera mejor lo de esos ministros, por parte de otros, ni una cosa ni la otra.

        Por cierto, también estoy agradecida de que haya ministros extraordinarios. Gracias a ellos puede comulgar mi madre más veces que si va solo el cura.

        Si es que se me junta “tó”, y estoy viviendo en persona todas estas cosas.

        Feliz día.

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  11. 22 agosto 2017 20:59

    Pero es que… mi hipótesis, que habrá que comprobar fehacientemente, es que esa aprobación por parte de la Iglesia es ilegítima, por habérsele forzado por parte de la masonería (en especial, el card. Bugnini), según unos; o bien por haberse visto presionado por la fuerza de las circunstancias (clamoroso predominio de la Comunión en la mano en varios países de Europa), según otros. Repito que no lo digo sin más como el que se lo cree, sino que lo apunto como el que lo ha leído y quiere investigarlo.

    En cuanto a la institución por Jesús, lo mismo podríamos decir del “sanguis”, que ahora no suelen beber los fieles, o de la forma de la celebración -el entorno de la cena pascual judía, con cordero por ejemplo-, a que fue durante la noche -y raramente celebramos nosotros por la noche, e incluso durante siglos ha estado prohibida la celebración por la tarde-, y ¿qué me dices de la fórmula de la consagración del cáliz, cuya forma al parecer más perfecta acabamos de adoptar en español? Durante unos decenios -desde la permisión de las lenguas vernáculas-, se empleó una forma válida para consagrar, pero que no era la actual y no eran -Benedicto XVI “dixit”- las palabras exactas de Cristo.

    Comoquiera que comulguemos, somos indignos de comulgar, cierto; pero recuerda que, precisamente, al acudir el indigno a donde gratuitamente le dan, se imponen gestos y voces de agradecimiento y vasallaje.

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    • 23 agosto 2017 16:43

      Pues, a mi parecer, lo vas a tener difícil, porque a Pablo VI ya no le puedes preguntar, lo que dejó dicho escrito está, y si vas a investigar solo lo puedes hacer fiándote de lo que digan los demás…

      ¿Y si le estamos dando demasiada importancia, más de la que tiene, y más de la que le da Dios, a las formas, al exterior? Porque muchas veces se cumple eso de que las apariencias engañan.

      Te aviso por correo y feliz miércoles.

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      • 24 agosto 2017 16:41

        Tú has llamado “formas, apariencias, exterior” al asunto de la forma de comulgar. Tú serás objeto de venganza…: La Venganza Catalana.

        Tú consideras aspectos secundarios actitudes que no lo son. En estos asuntos van embarcados asuntos como:

        – Las sagradas Partículas que, con enorme facilidad, cuando alguien comulga en la mano caen al suelo, y serán objeto de pisotones, de comeduras de insectos, de la lejía de quien limpie, etc. A alguno le parecerá ridículo, pero la risa no ha sido nunca un argumento. Lo que sí, en cambio, lo constituye, es ese saber de toda la historia de la Iglesia de que en la sagrada Partícula más pequeña está Jesucristo tan pequeño como en la sagrada Forma más grande. ¿Que por qué? Pues porque la presencia de Jesús no es física, sino metafísica, y al no ser física, no acontece a través de la cantidad.

        No estoy inventando nada. Yo me fijo cuando doy la Comunión en la mano, y frecuentemente veo que ha quedado una sagrada Partícula en la mano de alguien, y voy a cogerla rápido y con toda la discreción posible.

        – Las sagradas Partículas o sagradas Formas que algunos se llevan quién sabe con qué fines, a menudo para misas negras. Cincuenta mil pesetas, me contaron en el siglo de las pesetas (hacia el final) que se pagaban por una.

        Dejando aparte otros matices de aquel dolorosísimo episodio que fue la profanación eucarística de Abel Azcona hace unos meses (tenéis aquí y también aquí el cuento, y los matices en las apostillas), cuánto le habría costado reunir esas doscientas y pico formas comulgando -así dice que lo hizo- si los sacerdotes estuviesen al tanto de los que comulgan en la mano, hasta ver que introducen la sagrada Forma en la boca.

        Yo he tenido que salir corriendo detrás de un chaval de Confirmación que -entiendo yo- no sabía qué había que hacer con aquello. En la primera Santa Misa de mi hermano, me tocó acercarme a un hombre que se había metido la sagrada Forma en el bolsillo. Un diácono llegó a meterle la mano en el bolsillo a un señor, para sustraerle la Forma sustraída. Hoy por hoy, el nivel de instrucción es tan bajo, que muchos no saben qué hacer, y piensan que ese objeto blanco es algo como un símbolo o cosa parecida. [Véase ahora la apostilla de 25 de agosto.]

        Dices que “formas”. Efectivamente: sagradas Formas. Con esas estamos jugando. Esas son las que importan en la Eucaristía, si tienes a bien considerarlo obvio.

        Mucho más que los acordes que hay que poner al traste para entonar en la Comunión una tonada cuanto más emotiva-llorosa-sentimental.

        En cuanto a lo primero que dices, ¿no crees que los romanos todos están bien muertecitos -es un arte, ese de morirse tanto tiempo-, y sin embargo, los historiadores están dale que te pego con los romanos?

        Por un ejemplo.

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    • 25 agosto 2017 8:53

      Creo que tienes razón en lo de que caigan más partículas comulgando en la mano que en la boca, si no se tiene cuidado, claro, y que sea más fácil robarlas.
      Yo me refería a que el modo de comulgar no nos dice cómo está esa persona por dentro.

      De todas formas creo que nos hacen falta muchas catequesis sobre lo que es la misa y estaría bien que se dedicara un pedacito de la homilía para eso.

      Yo seguiré haciendo caso de lo que dice la Iglesia, de momento tenemos esas dos formas de comulgar. Si algún día se decantan por una, porque han estudiado que esa es mejor, también haré caso.

      Y ya me contarás lo que es la venganza catalana, que me está dando mucho miedo.

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      • 25 agosto 2017 21:06

        1. La Venganza Catalana, históricamente, fue la de los almogávares de la corona catalano-aragonesa, allá por el siglo XIV, me parece. Ni títere con cabeza. Y en mi comentario precedente ha consistido en ese penúltimo párrafo sobre las guitarritas y…

        2. Fue un gran despiste mío no presentar otros aspectos implicados en la Comunión en la mano. Puede mencionarse, por ejemplo, una mayor conciencia (sobre todo si los comul-gantes se arrodillan) de recibir la Comunión de la Iglesia, y no del estante de un super-mercado, que prácticamente es lo que parece en muchos casos. A ello iría aparejada tam-bién la conciencia del misterio y de la sacralidad, que, a fuerza de rebajas y chabacane-ría, hemos conseguido acabar de suprimir, y en muchos casos, en el cura en primer tér-mino. ¿Y quién va ahora a dar ejemplo al pueblo? Y me parece absolutamente evidente que, si hay reclinatorios y se usan, la gente, al recibir la Comunión de rodillas, sin duda que percibirá esa sacralidad del acto. Si no se arrodilla el cuerpo, no se arrodilla el alma. En algún momento y lugar de la Edad Media, al demonio se lo pintaba sin rodillas…: era el gran Soberbio que no podía ponerse de rodillas.

        Y aún deberían salir más ideas parecidas.

        3. Cuando dices “yo me refería a que el modo de comulgar no nos dice cómo está esa persona por dentro”, ¿estás, por ventura, apuntándote a la lógica barata de los que, en otra escala, dicen “que uno vaya a Misa no dice nada a favor ni en contra de él”, porque lo que importa es… ¿qué es lo que importa, caballero? Que te preste veinte napos, ahora lo entiendo.

        Me niego rotundamente a dejar abierto el más mínimo portón a la lógica nominalista y peligrosísima de quien diga, no que es mejor la Comunión en la mano, ni que lo es la Comunión en la boca, sino algo muchísimo más peligroso, a saber: que “tanto monta, monta tanto” y que ambas formas están igual de bien. Ha de haber una que sea mejor que otra, acaso la que aprobó Pablo VI, acaso la Comunión en la boca, y puede ser incluso que, siendo una mejor que otra, se nos permitan las dos porque ninguna sea, propiamente, mala, o porque no haya modo de aclararse sobre cuál es la mejor. Pero una es mejor. Y quien dijere lo contrario miente, y es un fementido canalla.

        4. Yo sí diría que la forma de comulgar indica sobre la cualidad moral de la gente. Yo sí creo que la experiencia me dice que, por lo general -nótese la locución que acabo de emplear, que supone excluir a muchos-, quien comulga en la boca comulga en el corazón, y quien comulga en la mano conociendo la posibilidad de comulgar en la boca, ese se ha dejado el alma en casa.

        Esto, naturalmente, solo vale en igualdad de circunstancias, esto es: suponiendo entre las personas que con el microscopio comparemos una formación religiosa equivalente y parejas catequesis sobre la Eucaristía, etc. Ahora, si tienen esa formación y, no obstante, hacen lo que me parece que ocurre en muchos pueblos, que es comulgar todos en la mano por no desentonar, son todos igualmente tontos, en igualdad de circunstancias. Como sea que lo de no quedar “mal” (así lo consideran) es cosa de soberbia, ahí está interviniendo el señor de las piernas sin rodillas. Ahí se ha colado el demonio -que cabe muy bien en las iglesias-. Y en igualdad de circunstancias.

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    • 25 agosto 2017 21:36

      1. Pues menuda venganza catalana la de las guitarritas… No me ha dado frío ni calor. Con lo bien que me lo paso yo en misa a diario sin tener que tocar. Y cuando toco los domingos, la canción de la comunión emotiva-llorosa-sentimental, cuando veo que se acaba la fila de comulgar paro en seco mi guitarra y voy antes de que se le olvide al cura que quiero comulgar. Venganzas catalanas a mí…

      2 y 4. Creo que igualmente los que comulgan en la boca también pueden pensar que están en un supermercado y no se nota tanto lo que piensan.
      También es verdad que mucha gente no sabe comulgar en la mano, no les habrán enseñado. Hay que enseñar a la gente.

      3. Lo mismo que he dicho en el 2.
      ¿Qué haya una forma mejor que la otra? ¿Quizás tal y como la instituyó Jesús por ser esa la original? Pero vamos, que si la hay yo no lo sé. Para mí personalmente en la boca.

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      • 27 agosto 2017 17:21

        Yo también creo que entre los comulgantes en la boca hay muchos que se dejaron el alma en casa y parecen estar en el supermercado. Pero estoy convencido de que son menos. Aunque solo sea porque comulgar en la boca es nadar contra corriente, que en nuestra sociedad de comodaticios rebaños es cosa que cuesta mucho.

        Un aparte: siempre que hablamos de estas cosas -tú no necesitas que te lo diga-, damos por supuesto que el primer requisito para una buena Comunión es una buena Confesión, la cual es exigida si hay pecado grave (y si se omite, se incurre en la Comunión indigna, que es uno de los más horribles sacrilegios). Por lo demás, no hay nadie en el mundo que no necesite confesarse al menos una vez al mes, y esto lo dijo la Santísima Virgen en Medjugorje, y obviamente se refería también a los que no tenían pecados graves.

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    • 27 agosto 2017 22:05

      La verdad es que yo sí que veo a gente que comulga en la mano con un cuidado, un cariño, una reverencia, como si estuvieran depositándoles en las manos un tesoro muy frágil. No sé, esa es la impresión que me dan algunas personas. Otras, es verdad que no saben. Nos hacen falta muchas catequesis.

      De la confesión, a mí, al final me van a tirar por pesá, y eso que no me gusta tener que confesarme, me da mucha vergüenza, pero es verdad que siento la misericordia y el amor del Señor por mí a través de los curas que me pone en esos momentos. Merece la pena por eso, aunque lo pase fatal al principio.

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